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El empadronamiento se realizó sin incidentes en los sectores peligrosos

Policías y personal del INEI salieron a buscar a indigentes y ebrios

Por Iván Herrera Orsi / Elizabeth Salazar Vega

Milagros Velásquez, una joven delgada y con lentes, vive en San Miguel, pero se inscribió como coordinadora zonal del censo en el barrio conocido como La Huerta Perdida (el Cercado): le parecía interesante el lugar, dice. Fue un interés solitario. No se encontraron voluntarios suficientes para servir como empadronadores en la zona. A excepción de sus dirigentes, los propios pobladores no querían meterse en problemas. Y los foráneos preferían ir a cualquier otro destino. Por más que el barrio haya sido rebautizado como Jardín Rosa de Santa María no se desprende de su tufo a delincuencia. Hubo que recurrir a los cadetes de la policía para censar a sus vecinos.

En los vecindarios más peligrosos de Lima y Callao, el censo vino para alterar el desorden. En los temibles Barracones del Callao y sus alrededores se desplegaron 120 efectivos de la policía para brindar seguridad a los empadrones, entre los que se contaban tiernas adolescentes. "Te vamos a esperar", le dijeron a una unos hombres; y cuando un policía aclaró que la acompañaría, los tipos protestaron resignados. En el sector de Puerto Nuevo, donde han sido capturados numerosos requisitoriados, la tarea se realizó entre murales con retratos de pandilleros, y nuevamente sin contratiempos. Aquí había menos policías, pero la ventaja era que la mayoría de los 95 empadronadores que tocaban las puertas de las casas de madera era gente del barrio, y se les notaba cómodos. Desde la mañana, buena parte de la población mataba el rato en las calles (y mejor que solo eso).

Mientras tanto, los tugurios de la droga en La Victoria desafiaron la valentía de los registradores. Con mirada vidriosa y expresiones hoscas, algunos moradores del Jr. Renovación se negaban a responder. Reyna García, jefa de sección del barrio, se quejaba: "Los policías no entran en los callejones con nosotros, se quedan en las esquinas". En este distrito, al igual que en otros puntos del recorrido, constatamos que muchas personas hicieron caso omiso a la recomendación de no beber licor.

LOS INVISIBLES
"Te queremos censar, amigo". Ramón está sentado en el césped que rodea al Parque de la Muralla. Su temor inicial cede, se acerca con recelo y escucha las preguntas de la joven empadronadora. "¿Dónde vivo?", se pregunta a sí mismo antes de que una sonrisa nostálgica llene sus mejillas. A los hermanos Juan (16) y Andrés (12) la visita del INEI los levantó de la improvisada cama de mantas que tienen en la alameda Chabuca Granda, pero al joven que está sentado en el Parque Zonal Wiracocha es difícil arrancarle el nombre. Sonrisas sin explicación se cruzan en su rostro y su dedo señala a la nada.

Los indigentes, niños de la calle, orates y personas en abandono también formaron parte de la encuesta nacional, y para ello se desplegó a 500 efectivos de la PNP, serenazgo y diez sociólogos y personal administrativo del INEI.

En la Av. Javier Prado, por ejemplo, una anciana mendiga no aceptaba preguntas y arremetía con su ramo de ruda a quien se le acercara. En las riberas del río Rímac, grupos de recicladores salían de sus casuchas, amenazantes. "¿Ocupación?" Silencio. "¿Haces algo durante el día? "Me busco la vida así nomás". Al término de la encuesta no recibieron ningún 'sticker', solo la consigna de aprender el nombre de quien los censó y decirlo si es que se les acercaba otro empadronador.

Solo en el Cercado de Lima se contaron 270 de este grupo de personas. El coronel Leopoldo Arce Cáceres, jefe de la División de Familia de la PNP, indicó que en algunas zonas de la capital se optó por trasladarlos a la comisaría para encuestarlos, mientras que en San Juan de Lurigancho y Villa El Salvador se prefirió reunirlos en los parques zonales. "Aunque también se censó a gente que amaneció ebria en las calles", indicó. Según el jefe nacional del Empadronamiento Especial del INEI, Pedro Millares, la información que se ha recogido servirá para contar esta población y conocer sus características.

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