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Ciudadanía altamente sensible ante cualquier hipo inflacionario

Es muy sintomática la reciente encuesta nacional de El Comercio, elaborada por Ipsos Apoyo Opinión y Mercado, que vincula la notable caída en 14 puntos de la aprobación presidencial al alza de precios de los alimentos básicos.

Y es que, a pesar de la sobriedad del repunte inflacionario, que si por un lado ha superado la meta anual del BCR del 3%, aún destaca como la inflación más baja de América Latina, la ciudadanía continúa altamente sensibilizada ante cualquier incremento de precios, por mínimo que sea.

Es más, se da la paradoja de que esta alza de precios no es atribuible a errores de gestión, sino principalmente a factores externos, tales como el alza del trigo y del maíz que, a su vez, incidieron en los precios del pan y del pollo.

¿Qué hay, entonces, detrás de todo esto? Pues, antes que nada, el fantasma traumático de la millonaria inflación del primer gobierno aprista (1985-1990), debido aquella vez al exacerbado populismo que llevó a burdos errores de gestión. La población, que le dio una nueva oportunidad al Apra, está muy alerta y valora hoy, mucho más que antes, la estabilidad económica y de precios que gozamos hace varios años, a pesar de los tumultos políticos.

Este es el principal mensaje para el Gobierno: redoblar esfuerzos para mantener la disciplina fiscal, blindar la economía para hacerla menos dependiente de factores externos, y desterrar cualquier desvío populista que lo lleve a tomar decisiones inflacionarias.

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