El retrato de Bolívar
Señores Directores:
El artículo "Retrato de un falso héroe" nos lleva a pensar que Herbert Morote y Hugo Guerra saben de historia tanto como Hugo Chávez. No es lo mismo leer que entender historia. Con todos sus aciertos y errores, Bolívar es el personaje más trascendente de la independencia hispanoamericana. Vino al Perú porque la clase dirigente de Lima, monárquica de viejo cuño, significaba un obstáculo al proyecto republicano postulado por Sánchez Carrión, el organizador de la victoria, según Basadre. Más importante que independizarnos de España era liberarnos de la mentalidad feudal. Muerto Sánchez Carrión y lejos Bolívar, los derrotados en Ayacucho se hicieron dueños de la República. Entonces la élite limeña respiró tranquila. Pero claro que es necesario desmitificar la historia. Para ello es bueno el análisis sereno y profundo, la investigación, la revisión y el debate permanente, con la mente serena y el hígado tranquilo. Los mitos se forman a partir de medias verdades y de ínfulas patrioteras, como las que enarbolan hoy los detractores de la Comisión de la Verdad.
Atentamente,
MIGUEL SÁNCHEZ CÓRDOVA
DNI 17866800
4Consultado, Hugo Guerra le responde: "Reitero que el problema no es el hígado y mucho menos el patrioterismo, sino la verdad histórica y plantea el reto de convocar a los mejores historiadores para esclarecer al falso héroe, especialmente ahora en que se le quiere resucitar como paradigma político, porque una cosa es interpretar y otra comulgar con dientes de molino. En lo que sí coincido es en la necesidad de darle la justa dimensión a la Comisión de la Verdad, a la cual respeto y respaldo".
Censo y censadores
Señores Directores:
Como dijo Alan García, hubo demostración de disciplina social y voluntad de colaboración con el censo, pero, a decir verdad, muchos encuestadores no estuvieron en el nivel que se necesitaba para este trabajo, que es delicado. La criatura (una adolescente que no llegaba a los 15 años) que me tocó como encuestadora, al parecer no fue bien instruida. Si no hubiera sido porque yo ya había leído el formulario de preguntas, la encuesta habría salido totalmente distorsionada. Por ejemplo: la niña me preguntó si yo había terminado quinto de secundaria y yo le respondí que sí. Sin embargo, yo estudié superior universitaria incompleta (número 11-7). La pregunta debió ser, como está explícita en el formulario: "¿Cuál fue el último nivel y grado o año de estudio que aprobó?". En el número 14 me preguntó si la semana pasada trabajé, cuando allí hay una serie de cinco alternativas. Evidentemente, la niñita se equivocó nuevamente. Yo tuve que indicarle el número respectivo y que de ahí debía ir al número 16. En el número 15 me preguntó si estuve buscando trabajo (15-1), en ese número me correspondía el 15-4, "viviendo de la pensión o jubilación y no trabajo". En fin, ojalá, y para bien del INEI, que no estuvo en la capacidad de reclutar a personal de nivel e instruirlo oportunamente, que el grueso de los encuestadores no haya sido del nivel de esta niñita, a la cual, por supuesto, respeto.
Atentamente,
HEBERT ESPINOZA M.
DNI 08772569
4Cuando faltaban diez días para el censo, el INEI anunció que solo contaba con el 30% de encuestadores, ello hizo que esta institución pusiera en marcha una intensa campaña para captar más personal, especialmente escolares que, con gran disposición, aceptaron el reto. Pero tiene razón al evidenciar su preocupación, pues errores de encuestadores medianamente capacitados podrían terminar deformando la radiografía del país. Confiamos en que la mayoría de encuestadores haya hecho una buena labor.