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Mandolina, piano y guitarra en la vuelta del niño bueno

EL EX BEATLE REPASÓ SU CARRERA CON TOQUES NOSTÁLGICOS EL BRITÁNICO VOLVIÓ EN SOLITARIO AL OLYMPIA DE PARÍS DESPUÉS DE 43 AÑOS DESDE SU ÚLTIMA PRESENTACIÓN

PARÍS [EFE]. El músico británico Paul McCartney, de 65 años, aseguró que mantiene la ilusión de hace varias décadas por su trabajo, de manera que si echa la vista atrás, "antes ser músico era excitante y nuevo; ahora solo excitante".

McCartney ofreció un concierto en la mítica sala Olympia de París, donde en 1964 actuó con The Beatles en una serie de galas en las que tenían por socios de escenario a Trini López o Sylvie Vartan.

Cuando, tras una larga espera, más de un centenar de periodistas de todo el mundo fueron autorizados a entrar al final de la prueba de sonido, McCartney y su banda los recibieron con los sones de "Let it Be".

Luego, "Lady Madonna", otro clásico de la banda de Liverpool, puso fin al ensayo y, antes de retirarse y someterse a las preguntas de la prensa, McCartney filmó a los informadores con una videocámara y les hizo una reverencia.

El retraso con el que se desarrolló toda la sesión de prueba hizo que la rueda de prensa fuera corta y desigual: los periodistas estaban en el patio de butacas y el músico de pie sobre el escenario, el que ha dominado durante décadas y desde el cual desgranó simpatía y dejó la imagen de niño bueno que ha tenido siempre, aunque ahora sea un feliz abuelo.

Lo que no ha cambiado es el interés por su trabajo: "Me gusta lo que hago, amo la música", dice el bajista, que hace unos meses sacó un enésimo álbum, llamado "Memory Almost Full".

La razón de ese título hay que encontrarla en su teléfono móvil, siempre lleno de mensajes y en el que aparece a veces el de que la memoria está casi llena.

"Es un símbolo del mundo de hoy, de lo rápida que va la vida, de la cantidad de información que tenemos que ir borrando de la memoria para seguir viviendo", afirma el cantante británico.

Ignora si lo que vive ahora como músico es mejor que lo de décadas atrás y se limitó a decir que es diferente, pero deja claro que mantiene su deseo de seguir adelante mientras tenga vivencias y situaciones de las cuales hablar en sus canciones.

Sin modestia alguna admitió que le gusta el éxito y gozar del afecto de sus seguidores, los cuales han pasado la noche a la intemperie para comprar las entradas, que solo salieron a la venta antes del mediodía de ayer, en medio de grandes controles para evitar la reventa.

Constatar que todavía tiene tirón entre todo tipo de público es un motivo de satisfacción para el artista, que reconoce que, en lo referente a las nuevas generaciones, el problema es presentarles la música que hace, ante la cantidad de sonidos variados que reciben.

Tras la separación de The Beatles, McCartney creó The Wings, y entonces tuvo el deseo de cortar con la etapa anterior, pero admite que pasado ese momento de descompresión goza con la música que generó el cuarteto de Liverpool.

"Ha sido un orgullo haber estado en uno de los más grandes grupos británicos", afirmó Paul. Sobre Heather Mills McCartney evitó declarar.

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