EL VOCALISTA DE LOS LEGENDARIOS ROLLING STONES ACABA DE EITAR EL PRIMER RECOPILATORIO DE SUS CANCIONES COMO SOLISTA: "THE VERY BEST OF MICK JAGGER"
Mick Jagger es una de esas personalidades que parecen haber nacido bajo el signo de la controversia: amado y despreciado en proporciones equivalentes, el vocalista de los históricos Rolling Stones es algo así como el epítome absoluto del cantante, el 'frontman', en la historia del rock and roll.
En los más de 40 años en que el cañón de luz no dejó de apuntar hacia sus prominentes labios, Jagger también ha desarrollado una breve, pero significativa carrera en solitario que fue ciertamente opacada por la abrumadora fama de su banda y nunca terminó de cuajar en el gusto de la crítica, aunque sí entre la gente: canciones como "Dancing in the Streets" (a dúo con el también venerable y sexagenario David Bowie), "Let's Work", "Don't Tear Me Up" o la más reciente "God Gave Me Everything" alcanzaron posiciones importantes en los ránkings de éxitos, aunque no consiguieron elevar por encima del promedio los cuatro discos como solista que figuran en la hoja de vida del cantante, "She's the Boss" (1985), "Primitive Cool" (1987), "Wandering Spirit" (1993) --sin duda el mejor de todos, producido por el siempre eficiente Rick Rubin-- y "Goddess in the Doorway" (2001).
Por eso resulta doblemente apreciable la aparición de un álbum recopilatorio como "The Very Best of Mick Jagger" (Warner, 2007), que acaba de llegar a las discotiendas locales. Allí están todos los hits, algunas sorpresas (como "Memo from Turner", un tema compuesto únicamente por Jagger en 1968 que acabó en compilados de los Stones como "Metamorphosis" y "The London Years") y tres canciones hasta ahora inéditas.
"Estas no son canciones de los Rolling Stones. De hecho, nunca fueron pensadas como canciones de los Rolling Stones. Estas son canciones de Mick Jagger", dice el escritor Robin Eggar en el ensayo que aparece en el 'booklet' del disco. Y, aunque algo redundante, una aclaración como esa es perfectamente comprensible porque, más allá de que algunos transpiren copiosamente la ineludible estela 'rolinga', los temas de esta antología nos presentan a un Jagger genuino: unas veces megalomaniaco, otras más bien contemplativo, pero siempre fiel a una identidad forjada a pulso en los años de la música pop. Vale la pena darle una oportunidad.