MADRID [EFE]. El escritor holandés Cees Nooteboom, candidato al Premio Nobel desde hace años, no se considera un experto en arte, sino tan solo un amante de la observación, un espíritu que refleja en su libro "El enigma de la luz", un lúcido recorrido por museos y palacios para atrapar la magia que encierran los cuadros de sus pintores favoritos.
El libro, publicado por Siruela, recoge algunos textos sobre arte que Nooteboom (La Haya, 1933) había intercalado en novelas y ensayos anteriores, junto a otros nuevos que son fruto de viajes recientes, hechos para ver, por ejemplo, una exposición de Piero della Francesca, o volver a contemplar algunos de los cuadros que más admira.
En una entrevista, Nooteboom reconoce que, como hacía tiempo que no leía varios de los ensayos, le ha sorprendido gratamente verlos reunidos. Agregó que si tuviera que escribirlos ahora, probablemente diría lo mismo sobre el enigma que plantea el tratamiento de la luz en los cuadros de Vermeer o de Hopper, o la solidez del agua pintada por Leonardo da Vinci.
En el libro, Nooteboom se enfrenta también a los autorretratos de Rembrandt o de Aert de Gelder, a los frescos de Tiépolo, a los paisajes de Bruegel, a los rostros sin ojos de De Chirico, al lado oscuro de los cuadros de Friedrich o al milagro de Piero della Francesca, para dar rienda suelta a su imaginación y establecer un sugerente diálogo con todos ellos.