Los testimonios se siguen acumulando, al igual que las sospechas. Los brasileños Saretta (en la foto) y Daniel confesaron que también fueron tentados por apostadores
Río de Janeiro [EFE / El Comercio]. Cada vez parece más evidente que el tenis está enfermo y la causa de su mal son las apuestas amañadas. A las sospechas y testimonios ya conocidos se sumó ayer nueva información: los tenistas brasileños Flavio Saretta y Marcos Daniel confesaron a la revista "Istoé", de su país, que también fueron abordados por apostadores, que llegaron a ofrecerles hasta 70.000 dólares para dejarse ganar un partido.
Saretta (137 ATP) admitió que los apostadores lo han abordado en varias ocasiones y contó que la propuesta más tentadora la recibió en el Roland Garros del año pasado. En esa ocasión, un sujeto que hablaba inglés le ofreció 100.000 euros para que se dejara vencer en su duelo de segunda ronda con el italiano Potito Starace. Saretta aseguró que declinó la oferta y ganó el partido.
Daniel (166 ATP), por su parte, contó que durante el torneo de Acapulco del 2006 (que ganó Luis Horna) recibió una llamada en su habitación a las seis de la mañana. Se trataba de un sujeto que le ofrecía 20.000 dólares para que entregase su partido con el chileno Nicolás Massú. El brasileño afirmó que también declinó, desconectó el teléfono y finalmente logró ganar el encuentro.
Estos testimonios se suman a otros, como los del británico Andy Murray, el austríaco Werner Eschauer y el ruso Dmitry Tursunov, quienes ya denunciaron que los partidos arreglados son una realidad en el circuito profesional. La ATP se ha tomado el asunto en serio e incluso ha contratado a un mafioso retirado, Michael Franzese, para que dé charlas a los tenistas sobre los peligros de este dinero sucio.
Uno de los tenistas más cuestionados es el ruso Nikolay Davydenko, cuarto del mundo. El viernes la ATP lo multó con 2.000 dólares después de que perdió con el croata Marin Cilic (102 ATP) en el Abierto de San Petersburgo. Las autoridades consideraron que el ruso "no se había esforzado lo suficiente". La polémica recién comienza.