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Los chicos dominan hoy

Soñando fútbol

Por Jorge Barraza. Periodista

"Nos vino bárbaro que nos silbaran el himno", comentaban los jugadores del cada vez más sorprendente Arsenal, que el jueves ribetearon con oro su participación en la Copa Su-damericana. Luego de igualar 0-0 en casa, vencieron a domicilio a las Chivas de Guadalajara: 3 a 1 y pase a semifinal. ¡Y cómo! Salió a atacar de entrada.

"Cuando tocaron el himno y hubo 15.000 mexicanos silbándolo, pensamos: somos la Argentina, no somos Arsenal. Eso nos fortaleció. En la adversidad se muestran el temple y el coraje", contó Gustavo Alfaro, el DT de un clubcito que se fundó en 1957 y se inscribió en la AFA para participar en Primera 'D', la quinta categoría del fútbol argentino.

Entonces inició un lento y progresivo ascenso que lo llevó a Primera 'C' (en 1962), Primera 'B' (1964), Nacional 'B' (1992) y por fin la inimaginada Primera División (2002). Ahora es el turno de barnizar su modestia rasa en el campo internacional. Desde ya aventuramos que es candidato: le sobra carácter. Lo demuestra un hecho estadístico: en las tres instancias empató como local y venció de visitante: 3-0 a San Lorenzo; 3-2 al Goiás, de Brasil; y 3-1 al millonario Guadalajara.

Arsenal podría convertirse, en diciembre, en la punta de ese iceberg contra el que chocan y se hunden los equipos grandes: los chicos. Lanús lidera el torneo argentino con 27 puntos; segundo está Tigre con 25.

En Bolivia, Real Potosí fue campeón del Apertura y en el Clausura comanda el hexagonal San José de Oruro, mientras otros dos ignotos sueñan también con gloria: Real Mamoré y La Paz FC.

A mediados de año, el Figueirense llegó a la final de la Copa Brasil, la que finalmente ganó Fluminense. Pero en los últimos años ese trofeo fue a parar a las vitrinas del Santo André, del Paulista FC, del Juventude de Caxias do Sul.

Cúcuta, Pasto y Tolima fueron los tres representantes de Colombia en la Libertadores de este año: tres chicos. Y La Equidad (nombre ideal para una compañía de seguros) es el líder del Clausura junto con Atlético Nacional.

Audax Italiano es el solitario puntero del fútbol chileno. A cuatro puntos lo sigue la 'U' de Chile, pero luego se escalonan O'Higgins y Cobresal.

Sportivo Luqueño se adjudicó el Apertura paraguayo y definirá en diciembre el título anual con Libertad o Cerro Porteño. Llevaba 54 años sin ensayar una vuelta olímpica el mimado de Luque, club donde surgieron Chilavert, Romerito, Amarilla y otros próceres futboleros.

En el Perú, ustedes lo saben, Deportivo Universidad San Martín logró el Apertura. Y en el Clausura lidera Bolognesi seguido por Sport Áncash, todos nombres desconocidos en el resto del continente. Y vale agregar que la mayor alegría futbolística peruana en muchos años la dio Cienciano, otro proletario.

En el 2005, el glorioso Peñarol recibió una goleada histórica: Danubio lo humilló por 7-2, resultado increíble en otros tiempos. Pero unas semanas atrás, el River Plate montevideano lo vapuleó 6-3. Danubio es el campeón vigente (logró la corona de la temporada 2006-2007) y encabeza las posiciones actuales junto con Defensor Sporting. Los escoltan Rampla Juniors y River, todos cuadritos remadores que se fueron fortaleciendo bien desde abajo.

Ya vimos en la última Libertadores cómo el Caracas le dio doblete a River: y las dos veces fuera de Venezuela.

De sur a norte del continente la impronta es idéntica: manda la clase trabajadora. La alcurnia balompédica solo ve gloria en fotos viejas. Europa es la contracara: los poderosos ganan todo. ¿Por qué este raro fenómeno? Simple: a nivel clubes la economía decide. La enorme prosperidad del Viejo Mundo hace más ricos a los ricos. Y con el resto es fácil armar buenos equipos. Solo hay que saber elegir.

En la siempre pauperizada economía sudamericana, los clubes grandes no pueden hacer contrataciones de fuste y esto los nivela con los de abajo. Boca, el club que ha dominado el fútbol argentino y continental en la última década, es la gran excepción. ¿La razón? Es rico, factura cerca de 40 millones de dólares anuales. Con eso le sobra para mantener planteles importantes y retener a algunas figuras. Rodrigo Palacio, por ejemplo, percibe un salario de un millón de dólares anuales, cifra astronómica para el fútbol argentino.

En cualquier momento se pueden invertir los papeles y vamos a tener que redactar al revés: "Peñarol dio la nota: venció a Huracán Buceo". O "Increíble: River goleó a Tigre".

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