La primera dama y senadora ganó la elección en primera vuelta con el 43%. "La política sin la familia no vale", afirmó la virtual mandataria electa
Por Carlos Novoa Shuña. Enviado especial
BUENOS AIRES. La abogada Cristina Fernández de Kirchner, 54 años, del oficialista Frente para la Victoria, firmó otra página de la historia argentina al convertirse anoche en la primera mujer que gana una elección en este país.
Aunque se vaticinaba su triunfo en primera vuelta, la actual primera dama y senadora por la provincia de Buenos Aires obtuvo el 43% de los votos.
Al cierre de esta edición, el segundo lugar se lo disputaban Elisa Carrió, de la Coalición Cívica, con el 20%, y el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, de la coaliación Una Nación Avanzada, que obtuvo el 19%.
Cerca de las 10:00 p.m. hora argentina, Cristina Fernández apareció ante los periodistas junto con su esposo, el presidente Néstor Kirchner. "Gracias a todos los que confiaron y ahora tenemos más obligaciones por la responsabilidad que han depositado en nosotros". La ex candidata agregó: "Ahora debemos reconstruir el tejido social e institucional de los argentinos. Es necesario profundizar los cambios, por eso los necesitamos a todos".
Antes de terminar su discurso, la primera dama finalizó: "La política sin la familia no vale".
Previamente, a las 7 de la noche, cuando se revelaron los primeros resultados que daban como ganadora a la también senadora por la provincia de Buenos Aires, una explosión de júbilo dejó impresionados a los cientos de periodistas de todo el mundo que se encontraban en el búnker del hotel Intercontinental en la calle Moreno.
Con bombos y camisetas alusivas al Frente para la Victoria, decenas de simpatizantes que invadieron la zona de prensa, en dos pisos del sótano de dicho hotel, cantaban letras alusivas a la candidata como si estuvieran celebrando un triunfo en el estadio.
En el piso 18, la candidata, junto a su esposo, el presidente Néstor Kirchner, sus dos hijos y su círculo más íntimo de campaña celebraban el triunfo.
Aunque la apatía dominó los días previos a los comicios, los argentinos se volcaron masivamente a las calles para sufragar. Unas dos mil personas se concentraban en las afueras del local.
Las primeras horas estuvieron marcadas por la incertidumbre y descontrol, debido a que hubo demora en la instalación de las mesas de sufragio por el notable --y esperado-- ausentismo de los miembros de mesa. Aunque el Poder Judicial determinó que sus funcionarios reemplazasen a los faltantes, no fue suficiente para cubrir las 73.767 mesas en todo el territorio argentino.
EL ESQUIVO BUENOS AIRES
En la capital argentina la vencedora fue Elisa Carrió con el 35% de los votos, mientras que la ahora presidenta electa solo obtuvo el 25%, lo que confirma la tendencia anti-Kirchner en Buenos Aires.
"Votar por Cristina es como respaldar a Kirchner. Aquí en Buenos Aires dicen que es soberbio y por eso no lo quieren. Pero no creo que sea soberbio, sino que es un mecanismo de defensa. El presidente hizo mucho por los jubilados y además se preocupa mucho por los argentinos", señaló Pedro Rodríguez, un taxista que votó por el oficialismo.
José Vales, periodista argentino ganador de importantes premios internacionales como el Ortega y Gasset y el María Moors Cabot de la Universidad de Columbia de Nueva York, declaró a El Comercio que "el oficialismo ganó esta elección antes con un trabajo de ingeniería electoral en el que hicieron creer a la gente que nadie cambiaría el eventual triunfo de Cristina Fernández y, además, la pasearon por diferentes países en una suerte de vuelta olímpica mundial".
Fernández de Kirchner recibirá la banda presidencial de manos de su esposo el 10 de diciembre próximo.
Votación en la tranquilidad provinciana de Entre Ríos
BUENOS AIRES. Si algo ha quedado claro en este proceso electoral ha sido que los Kirchner evalúan con mucho cuidado cada paso que dan. Tal vez por eso la pareja presidencial partió el sábado hacia la sureña provincia de Santa Cruz, en la ciudad de Entre Ríos, de donde es oriundo el presidente Néstor Kirchner.
De esa manera, la candidata y el mandatario tuvieron tiempo para descansar (Cristina no salió en todo el día de la casa), relajarse (el presidente compartió un asado con sus amigos más íntimos) y, sobre todo, alejarse del bullicio y agitación de Buenos Aires.
El presidente votó en la mesa 51 del colegio Julio Advocat. Llegó acompañado por su hijo Máximo, hizo cola, esperó, bromeó con la gente en un ambiente distendido que tal vez no hubiera podido disfrutar en la capital.
Cristina Fernández sufragó a las 10:15 de la mañana en la mesa 34 de la escuela Nuestra Señora de Fátima. "Será un día muy especial. Estaré con mi mamá y mi hermana en Buenos Aires, aquí ya estuve con mi suegra, la mamá del presidente", dijo, mientras abrazaba y besaba a los miembros de mesa.
A las 2:00 p.m., la pareja llegó a Buenos Aires en la comodidad del Tango 01, el avión presidencial. Luego se dirigieron a la Quinta Los Olivos, la residencia presidencial, donde pasaron la tarde hasta el momento de dirigirse al búnker en el hotel Intercontinental en el que esperaron los resultados y celebraron el triunfo.