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Las mil caras de Buenos Aires

En Recoleta, el paisaje parece europeo. En la Villa 31 la miseria se respira por todos lados. En La Boca asoma el bonaerense promedio

Por Carlos Novoa Shuña. Enviado especial

BUENOS AIRES. El despintado polo rojo y el balde de agua que cargaba con la mano izquierda nos hacían recordar a cualquier sufrida madre de algún asentamiento humano limeño. Pero María Gregoria Perazas Chonate no estaba muy lejos de esa realidad. Esta cocinera chiclayana, radicada hace nueve años en Argentina y madre de cuatro hijos a quienes extraña y espera ver pronto, es una habitante más de la Villa 31, en el sector de Retiro, el barrio más pobre de la Capital Federal de Buenos Aires.

Aquí, en medio de un infernal sol de 30 grados, en unos callejones de tierra con remedos de casas al lado, doña María Gregoria caminaba junto con sus vecinos, una pareja de bolivianos, y Víctor Giracoy, de 49 años y padre de cinco hijos, quien dejó su natal Jujuy para instalarse en 1978 en este sector.

"Aquí la gente es pobre, pero trabajadora. Nos instalamos hace casi 30 años, después vinieron paraguayos, peruanos, bolivianos. Ahora Mauricio Macri (jefe de gobierno electo de Buenos Aires, quien asumirá el 10 de diciembre) nos quiere sacar de aquí porque estos terrenos cuestan mucho", dice apesadumbrado este hombre de tez oscura e inconfundible acento argentino.

El asentamiento humano (aquí lo llaman villa miseria) Villa 31 es una de las zonas colindantes al terminal de ómnibus de Buenos Aires y el gobernador electo (alcalde) Mauricio Macri quiere urbanizarlo para erradicar la zona de pobreza. "Por eso aquí todos estamos con Cristina y la votamos. Ella ha prometido que no nos botarán de aquí", añade eufórico Giracoy.

CHOQUE DE REALIDADES
El taxi ha dejado la Villa 31 y veinte minutos después estamos en Recoleta, el barrio más chic de Buenos Aires. El cambio ha sido tan brusco, como si hubiésemos encendido una pantalla que de un momento a otro muestra una imagen de glamour. Esto parece el barrio parisino de Montmartre, cuna de artistas y expresión de la bohemia de antaño.

En la escuela número 2 Domingo Faustino Sarmiento, en la avenida Presidente Quintana, decenas de personas hacen cola esperando su turno. Parece un desfile de modas que presenta una colección de verano. Algunos esperan a sus familiares afuera, acompañados por niños o mascotas, listos para un refrescante paseo dominical por estas calles llenas de árboles.

En el interior de la escuela pública número 11 Antonio Bucich, en el corazón del barrio de La Boca, me pregunto si tengo derecho a comparar este local con algún colegio nacional del barrio de Matute, allá en La Victoria: Imposible. Aquí, en este legendario vecindario futbolero, el colegio está en perfecto estado.

En las paredes se ven dibujos de los niños que hacen referencia al orgullo e identidad de saberse vecino de uno de los barrios más famosos del mundo.

Leo que pequeños de 6 o 7 años pintan Caminito, una colorida calle, o hacen un bosquejo de La Bombonera, el estadio que asoma al fondo.

Solo un barullo nos devuelve a la realidad, cuando medio centenar de mujeres se queja por la demora en la atención.

"No sé por qué este desorden. Las mesas se instalaron tarde porque nadie quería asumir la responsabilidad de los miembros de mesa. Además, cada vez que viene alguien mayor o con problemas físicos, deben bajar la urna para que vote en el primer piso y los que estamos en el tercero debemos esperar nomás", comenta Daniel Portas, de 46 años y quien toda su vida vivió en La Boca.

EN PUNTOS
La oposición denunció irregularidades
4
Siete partidos opositores denunciaron el robo de sus boletas de votación en varios puntos de la provincia de Buenos Aires, donde vive el 37% de los electores del país.
4El cierre de la votación se extendió hasta las 7 p.m. (hora local) debido a los retrasos durante la jornada, sobre todo por el ausentismo de los miembros de mesa.
4El ministro del Interior, Aníbal Fernández, expresó que el proceso fue "cristalino y ejemplar".
4En Argentina el voto es obligatorio desde los 18 hasta los 70 años.
4Las urnas electorales se trasladaron por primera vez en la historia a las cárceles argentinas, donde casi mil reclusos sufragaron.

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