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La cafetería más grande del país

Dicen los entendidos que para beber una taza de buen café es indispensable distender el tiempo y dedicarse exclusivamente al gusto. Podríamos estar de acuerdo con tal afirmación y, sin embargo, pocos gozamos de alguna oportunidad para comprobarlo.

Por ello, quienes participaron el mediodía de ayer en Todos los Cafés del Perú pueden considerarse afortunados. Para degustar un buen café peruano, nada mejor que una cómoda mesa con sombrilla acondicionada en la Plaza de Armas y el atractivo espectáculo del cambio de guardia en el Palacio de Gobierno.

Tal armonía fue posible gracias a la iniciativa de la Secretaría Técnica del Café del Perú, organización que agrupa a la Sociedad Nacional de Industrias y a la Junta Nacional del Café, y que no encontró mejor oportunidad que el Día de la Canción Criolla para convertir --al menos por unas horas-- nuestra Plaza de Armas en la cafetería más grande del Perú.

PARA BEBERTE MEJOR
El objetivo de la cita no solo fue compartir con unas 2.500 personas el sabor de un expreso o de un americano preparado al instante. Fernando Holguín, director del Comité de Industriales Cafeteros, aprovechó la oportunidad para pedir el apoyo del presidente Alan García, a fin de instituir el día nacional del café peruano.

La propuesta recibió el apoyo de los ministros de Comercio Exterior y Turismo, Mercedes Aráoz; y de Agricultura, Ismael Benavides, quienes estaban en el lugar. Ahora la solicitud será enviada a Palacio de Gobierno.

El café ha generado US$268 millones en exportaciones hasta setiembre del 2007 y ha creado trabajo para 123 mil familias de nuestro país. El café orgánico peruano, por ejemplo, se encuentra hoy entre los más preferidos del mundo.

De todos modos, para lograr convertir el café en un producto de bandera, tal como lo es el pisco, aún falta avanzar un largo trecho. Como nos cuenta el peruano Hans Thiesen, mientras se paseaba, con su esposa alemana, con un café en la mano: "En Europa se conoce más el café colombiano o el brasileño. Para que esta situación cambie, deberíamos empezar por aprender a gustar de lo nuestro". Es seguro que iniciativas como La Cafetería de Armas ayudarán a conseguirlo.

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