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ONG francesa intentó sacar de Chad a 103 niños para darlos en adopción

Fueron detenidos 17 europeos durante el fallido secuestro de los menores. Familias habrían pagado 2.400 euros para recibir a los pequeños chadianos

Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal

BRUSELAS. Europa está conmovida y África indignada a medida que se arma el rompecabezas descubierto el pasado jueves 25, cuando 103 niños de entre 1 y 10 años estuvieron a punto de ser embarcados en un avión rumbo a Francia desde su país natal, Chad, en una operación que se pretendía humanitaria. Los pequeños chadianos, según la ONG francesa que estaba a punto de expatriarlos, eran huérfanos recogidos en los campos de refugiados de la frontera entre Sudán y Chad, adonde llegan a ponerse a salvo miles de civiles que huyen del sangriento conflicto de Darfur.

A último minuto la policía de Chad desbarató el plan y develó el verdadero cariz de la supuesta operación humanitaria: los franceses de la organización Arca de Zoé pretendían llevarse a más de cien pequeños chadianos que nada tenían que ver con la guerra civil en Darfur y que en su mayoría ni siquiera eran huérfanos, para entregarlos, a cambio de dinero, a padres postizos que los esperaban en un aeropuerto de París.

"En el auto había dos hombres blancos y un negro que hablaba árabe. El chofer me dijo: 'Ven conmigo, te daré dinero y dulces y después te devolveré a casa'. Me llevaron a la casa de los blancos, allí nos dieron medicinas, unas pequeñas píldoras blancas. A todos los niños les daban las mismas píldoras. Después nos dijeron que no podíamos volver a casa". Esto fue lo que contó una de las niñas secuestradas a la agencia AFP. Tiene 10 años, su madre ha muerto, pero su padre vive. Otra versión la cuenta un niño de 7 años: "Me dijeron que si los seguía podría ir al colegio y que más tarde tendría un auto para mí solo. Mi padre me dejó partir".

Las primeras pesquisas de la policía chadiana y del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia arrojaron que prácticamente la totalidad de niños son del Chad y tienen padre y madre. Ayer la Unicef, el Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados y el Comité Internacional de la Cruz Roja confirmaron en un comunicado "que 91 de los niños se refirieron a un medio familiar constituido por lo menos por una persona adulta que consideran como padre en sus declaraciones a trabajadores de las organizaciones humanitarias". "Las conversaciones con los menores indican que 85 de ellos proceden de pueblos ubicados en la región fronteriza entre Chad y Sudán", continúa el comunicado. Las organizaciones entrevistarán en las próximas horas a los 12 niños restantes. Mientras tanto, todos ellos se encuentran guarecidos en un orfanato de Abeché, el pueblo desde donde se planeó embarcarlos a Francia. Allí esperan a que las autoridades y las organizaciones humanitarias encuentren a sus familias.

EL PROCESO
Hasta ayer, nueve franceses, seis miembros de la organización del Arca de Zoé y tres periodistas, y dos chadianos permanecían detenidos en la ciudad de Abeché (Chad) acusados de secuestro y tráfico de menores. Siete españoles, que integraban la tripulación del vuelo chárter que sacaría a los niños de África, se hallan asimismo bajo arresto, por supuesta complicidad. El décimo séptimo europeo detenido es un piloto belga jubilado de 74 años, que se encargó de concentrar en Abeché a los menores procedentes de siete diferentes poblados. Si la justicia de Chad los encuentra culpables, a estos 17 europeos les esperan condenas de hasta 20 años de trabajos forzados, que podrían cumplir en el país africano.

Las reacciones ante el frustrado caso de tráfico de menores han sido múltiples y diversas a lo largo de la semana. En el propio Chad la población está indignada. Las autoridades inflan los hechos con el afán de echar cortinas de humo sobre los problemas de política interna: crisis económica galopante y molestos grupos rebeldes que intentan desestabilizar al presidente Idriss Deby. "Todos unidos contra los blancos", "Negreros voladores de los tiempos modernos", "Escandalosa deportación clandestina", titulan los principales diarios de Yamena, la capital de Chad.

El presidente Deby fue más lejos. Apenas fue desbaratada la operación del Arca de Zoe, salió ante los medios de comunicación para imputar a los franceses cargos espantosos: "Se han querido llevar a nuestros niños para venderlos a organizaciones pedófilas... han intentado traficar con nuestros niños para matarlos y comerciar sus órganos".

NUEVA POSTURA
El Gobierno Francés parece estar cambiando de posición frente al escándalo. En un primer momento expresó su rechazo contundente al accionar de los miembros del Arca de Zoé y el embajador francés en Yamena llegó a abogar para que sean juzgados y cumplan sus condenas en Chad. Pero el miércoles 31, el presidente Nicolás Sarkozy comenzó a alegar la presunción de inocencia para sus conciudadanos y manifestó su preferencia por que sean juzgados en Francia.

Para Sarkozy, existe además una clara diferencia entre los inculpados que son miembros de la ONG y los periodistas y la tripulación española, que aparentemente desconocían los móviles y circunstancias del supuesto rescate humanitario.

Esta teoría parece ser compartida ahora por el presidente chadiano, quien ayer manifestó su deseo de que tanto los periodistas como tripulantes españoles fueran liberados.

Un desmentido sin contundencia
En un comunicado la organización el Arca de Zoé aseguró que el plan de rescate de los niños de Darfur "jamás se trató de un proyecto de adopción, sino de un plan de acogida voluntaria para menores huérfanos en peligro de muerte y que el apoyo económico aportado por cada familia (francesa) participante en el proyecto de evacuación no debe en ningún caso considerarse como la compra de un niño".

Sin embargo, el diario "Le Monde" publicó un extracto de un documento que acompañaba las fichas de inscripción de las familias que dice: "Una vez terminados los procedimientos pertinentes y regularizada la situación del menor, las familias que así lo deseen podrán iniciar los trámites que conduzcan a una adopción".

Para participar en la supuesta operación humanitaria, la ONG habría exigido la suma de 2.400 euros por familia. De este modo la organización llegó a juntar 550.000 euros para financiar los gastos del proyecto.

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