A PUNTA DE SANGRE Y ARENA, LA PUBLICIDAD ANTITAURINA LUCHA CONTRA UNA AFICIÓN.
Por Luis Felipe Gamarra
No he sido un amante de las corridas de toros. Tampoco las critico, pero los grupos que combaten la lidia han difundido a tal punto el brutal 'back stage' de las corridas que, sin temor a equivocarme, la mayoría de personas que viven con un coso en su ciudad, posee una vaga sospecha de lo que pasa con el animal antes de que el mataor se luzca en cada verónica. La publicidad antitaurina no le revela nada novedoso al espectador, al mostrar al oscuro semental desangrándose sobre la arena. Por el contrario, sus campañas solo confirman lo que todos sabemos: el macho entra al compás de una orquesta festiva y se despide entre trompetas fúnebres. Salpican tanta sangre como las corridas que tanto critican.
"Las campañas antitaurinas son tan o más horrorosas que las que están a favor de las corridas", explica Jorge Salmón, experto en temas de comunicación. "La buena publicidad es aquella que respeta a la persona. No puedes atacar al público al que te diriges, mostrándole tanta barbarie. Más equilibrio y menos morbo, no solo porque no sensibilizas sino que se falta el respeto", añade.
SALVAJE ESTRATEGIA
Para Roger Torres Pando, cabeza de Perú Antitaurino, el fin de tanta sangre es sensibilizar a la gente que posee un cariño particular por los animales. Considera que su estrategia ha sido la correcta porque, como fruto de tantos años de trabajo, existen muchos jóvenes que se oponen a la manera en la que un sector importante de limeños le rinde culto al Señor de los Milagros. No en vano, reconocidos pensadores, desde Picasso hasta Hemingway, admiraron el arte de pararse frente a un mamífero de 500 kilos. Existe, señalan los aficionados, una destreza particular para ejecutar la faena. Un saber sofisticado, preciso y templado, de cada músculo y cálculo, para ser merecedor de la algarabía sin freno del público.
Según el resultado de una encuesta hecha por el Grupo de Opinión Pública de la Universidad de Lima, el pasado 6 de octubre, el 83,1% de limeños está contra las corridas. William Soberón Guevara, cabeza del Frente Antitaurino, señala que ese porcentaje es el producto de los afiches que les enseñan a los jóvenes que las corridas son una tradición obsoleta.
Sin embargo, para publicistas como Robby Ralston, tanta sensibilidad se termina al momento de recibir una invitación al coso de Acho. "Las campañas antitaurinas son débiles porque se difunden entre los que ya aceptaron el mensaje. Para alcanzar a más gente deberían ver la manera de comprar espacios más importantes", explica Ralston.
Roger Torres está convencido de que reportajes --teñidos de rojo-- contra las corridas no contribuyen a nada. Considera que la mejor manera de publicitar su mensaje es polemizar con los auspiciadores. A través de un afiche titulado "Esta matanza está auspiciada por", Torres considera que se critica a la financiación del espectáculo. Ralston le da la razón: "No comprendo como marcas masivas, como un multicines, apoyen este tipo de eventos con una carga tan alta de violencia".
A diferencia de otros años, cuando existían múltiples auspiciadores, solo dos empresas se han animado a apoyar este año las corridas. Sería importante saber de qué manera ser auspiciador del festival de Acho contribuye con la construcción de una marca. "Deberíamos preguntarnos de qué manera una marca que transmite valores por la vida, la moral, la ecología, la legalidad, está vinculada con un espectáculo tan sangriento. Qué valores difunde la empresa a la sociedad y ver si no se contradicen al auspiciar este espectáculo", reflexiona José Luis Canónico, creativo de Lowe Perú. Sin embargo, para los taurinos los valores están ahí y los tienen muy claros: arte, belleza, tradición y argumentan que todo se basa en respetar la forma de pensar de los demás.
HIPÓCRITA CENSURA
Meses atrás, la Oficina Francesa de Verificación de la Publicidad (BVP) censuró la transmisión de un spot contra las corridas. La pieza, elaborada por el documentalista Jerome Lescure para la Sociedad Protectora de los Animales (SPA), no recibió el visto bueno para su difusión por "dañar la sensibilidad de los espectadores más jóvenes". Según la BVP, las imágenes contenían mucha violencia, así como términos duros. El problema, para Lescure, es que se lanzó durante las corridas de Bayona, capital francesa de la tauromaquia.
A pesar de la limitada capacidad demostrada por los comunicadores antitaurinos, en términos creativos, su estrategia parece ir madurando.