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Una profesora de 60 años enseña inglés básico a inmigrantes latinos en la calle

Sus alumnos aprenden palabras elementales para poder comunicarse

STAMFORD, CONNECTICUT [AP]. La profesora de inglés comenzó la clase con un saludo sencillo. "Good afternoon", dijo Susan Benthall a una treintena de jornaleros reunidos alrededor de cuatro mesas, sobre el terraplén que divide una ruidosa calle.

Los alumnos permanecieron en silencio, hasta que Benthall señaló un pizarrón blanco donde se veía escrita la frase "Buenas tardes". Después, todos repitieron el saludo al unísono.

Durante la hora siguiente, Benthall y su grupo estudiaron el contenido de un texto de tres páginas, que incluía dibujos para ilustrar las frases y palabras en inglés.

Benthall trabaja con Víctor Trejo y Juan Paniagua, activistas defensores de los jornaleros, quienes coordinan una iniciativa para enseñar a los inmigrantes hispanos palabras básicas en inglés.

"Me gusta el inglés y quiero aprender", dijo Germán Flores, jornalero salvadoreño de 46 años, quien asistía apenas a su segunda lección.

"Esto es importante", añadió. "Podré encontrar trabajo fácilmente". Las clases comenzaron en agosto, y se imparten todos los martes a la 1 p.m., a menos que llueva. Unos 30 jornaleros asisten a cada lección, y almuerzan antes.

Benthall, profesora de 60 años, especializada en educación para adultos, decidió trabajar como voluntaria desde hace unos meses, cuando conoció a Paniagua y a Trejo.

"Habíamos discutido antes la idea de impartir clases, pero nunca habíamos tenido a la persona capacitada para ofrecerlas", dijo Paniagua, colombiano de 33 años, quien ha ayudado a los jornaleros durante dos años. "Así, cuando ella mencionó la idea de ofrecer las clases, a mí me dio desde luego mucho gusto tener la oportunidad de trabajar con ella. Vi esto como la oportunidad que estábamos esperando".

Muchos jornaleros se muestran reticentes a tomar clases de inglés de manera formal, ya sea porque no tienen documentos, no quieren matricularse o simplemente se sienten intimidados por los trámites, dijo Benthall. Por eso, la profesora no recaba información personal alguna de sus alumnos.

"No estoy tan interesada en crear un programa así", dijo. "Quiero enseñar inglés a la gente que no ha tenido el valor de tomar los cursos por cualquier motivo". Pero impartir las clases en la calle, algo que Trejo, un inmigrante peruano, sugirió para atraer a los jornaleros, conlleva sus desafíos.

Benthall compite con el ruido del tránsito de los vehículos. Trata de conservar la atención de los estudiantes al fomentar la interacción, con expresiones entusiastas y un agudo sentido del humor.

"Es una excelente maestra", dijo Paniagua. "Realmente necesitábamos a una persona como ella para enseñar en este ambiente. Estamos al aire libre, y el grupo no es fácil, pues no está acostumbrado a los programas de aprendizaje".

DISTINTOS MÉTODOS
Las frases típicas enseñadas por Benthall incluyen: "¿De qué se trata este trabajo?", "¿cuánto pagan por hora?" y "¿está incluido el almuerzo?".

La profesora utiliza el mismo papel con las frases en cada clase, porque la mayoría de sus alumnos asiste por primera vez a las lecciones, y quienes las han tomado antes no han dominado las frases.

Benthall dijo que quiere saber qué les gustaría aprender a los jornaleros para comunicarse con sus empleadores.

Pero la profesora y los organizadores de las clases deben encontrar un lugar para impartir las lecciones a partir de noviembre, o tendrán que suspender el curso, por el frío invernal.

Incluso si encuentra ese sitio, Benthall no está segura de cuánto tiempo se dictarán allí. "Este es el primer proyecto en el que no puedo predecir cuándo termina", dijo, al explicar que no sabe cuál es el objetivo posterior de las lecciones.

Benthall fue consultora administrativa antes de comenzar su labor docente hace siete años. "Decidí que el trabajo que realizaba les daba más dinero a los ricos, y yo quería ayudar a la gente que lo necesitara".

"Me quedé pasmada", señaló, al recordar que no se le había ocurrido la idea. Cada día, a las 8 a.m., veía a los jornaleros esperando empleo en la calle, mientras ella se dirigía al trabajo, como maestra de una escuela primaria. Muchos de ellos seguían esperando a las 11 p.m., cuando ella volvía a casa. Algo tenía que hacer", finaliza.

SEPA MÁS
4
Durante tres años, Susan Benthall había buscado abrir un comedor de beneficencia para los jornaleros.
4Pero los mismos latinos le pidieron a Benthall que enseñara inglés a los jornaleros.
4Los jornaleros son inmigrantes, en su mayoría latinos e ilegales, quienes salen a las calles a esperar que alguien les encargue empleos eventuales.
4Los millones de indocumentados en EE.UU. saben que su prioridad para conseguir un trabajo en el país es aprender por lo menos los conceptos básicos del inglés.

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