Del editor
Por Carlos Salas. Periodista
No basta con criticarlo ni condenarlo a diario. Tampoco es suficiente crear blogs anti-Burga o imprimir polos con la frase "vete Manuel" o "Dios, líbranos del 'doc'". Eso ayuda, pero no necesariamente alcanza. Clausurada la opción 1 (renuncia voluntaria) y la opción 2 (derrota en elecciones), la única llave formal para expulsarlo de la Videna es el revocamiento por parte de la asamblea de bases; es decir, que 19 de los 37 votantes de la FPF --incluidas las departamentales-- convoquen una junta extraordinaria y lo releven inmediatamente.
Si damos por seguro que Cristal, Alianza la 'U', Bolo, San Martín y Boys son contrarios a Burga, queda convencer a 13 departamentales pro Manuel de que se sumen al pedido. Ante una convocatoria de tamaña dimensión legal, amparada en la resolución vigente, el doctor no tendría defensa posible, pues las bases que lo expulsarían serían las mismas que --en su momento-- lo entronizaron. Insisto, ganarle en su propio terreno (el legal) parece un camino menos traumático que la desafiliación, medida que no necesariamente garantiza que Burga se vaya, pues la FIFA podría pedir su reposición a cambio de reactivarnos internacionalmente.
Pensar que él se irá por su cuenta es soñar. Pensar que recapacitará y se autoexcluirá también es utópico. Si queremos librarnos de Burga, la clave ya no es convencerlo a él, sino a los señores de terno que tienen la posibilidad de expulsarlo.