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Por Enrique Galli. Psiquiatra
El oscurecimiento global es la reducción gradual de la cantidad de radiación solar (luz solar) en nuestro planeta a partir de los años cincuenta.
Se comenzó a tomar conciencia de este lamentable hecho producto del progreso industrial del ser humano y es así como en el año 1967, Israel encuentra una reducción de un 22% de la radiación solar en las últimas dos décadas, cuando las cifras internacionales señalan entre 1% al 2% por década. En 1980 en Suiza se encuentra que la radiación en toda su superficie terrestre había descendido en un 10% en las últimas tres décadas. En Australia, en 1990, en un estudio de evaporimetría (evaporación de los tanques), encuentran disminución significativa y que resultaba ser una paradoja en relación al calentamiento global del planeta y, por lo tanto, un enigma, que no vamos a discutir porque no lo amerita el artículo.
En Estados Unidos, China y Rusia existe un decremento entre el 10% y el 30% de la luz solar. Este oscurecimiento, probablemente debido a los contaminantes y partículas productos del carbón, la combustión incompleta de combustibles fósiles (petróleo y madera), aerosoles, entre otros, produce una formación de nubes en las que se encuentran cenizas, hollín, oxido de azufre que, por un lado, disminuyen la luminosidad solar, y por otro lado sirven de espejo, lo que complica el oscurecimiento.
Travis, de la Universidad de Wisconsin, estudió que en los tres días tras el 11 de setiembre del 2001, en el que no hubo vuelos en Estados Unidos, aumentó la luminosidad y se incrementó en un grado la temperatura en promedio.
La depresión estacional es una enfermedad que se presenta en invierno, mejora en primavera y se resuelve en verano. Está íntimamente relacionada con la luz del sol (cronobiología), que conllevaría a una disminución de nuestro reloj biológico interno, regido por el núcleo supraquiasmático, alterando el ritmo circadiano e infradiano.
Además, la luz tiene una acción directa sobre nuestro sistema neuroendocrinológico en relación a la melatonina y a la serotonina, cuya vía de entrada serían la piel y los ojos. Nosotros, basados en los hallazgos de Thompson, Kasper y Rosenthal, hicimos un trabajo hace 12 años en Lima, encontrándose, por primera vez, la depresión estacional más allá del paralelo 32.
El oscurecimiento global ha sido causa de la hambruna en Etiopía en el año 1987, el devastador calor del verano en Europa en el 2003 y, por qué no, del incremento de la depresión en el mundo, particularmente la depresión bipolar emparentada con la depresión estacional (que se ha incrementado del 1% al 10%). La prevalencia de la depresión en general desde los años 70 a la fecha se ha incrementado de entre el 5% y 10% al 15% y 20%, y en ciertas poblaciones sometidas al estrés (estudiantes de medicina, entre otros) las cifras superan el 30% .
Los científicos del mundo están trabajando arduamente, y con relativo éxito, para disminuir este oscurecimiento global. Pero los médicos debemos recurrir a medidas terapéuticas, tipo luminoterapia (terapia de 10.000 lux) o antidepresivos (serotoninérgicos) o reguladores del humor (litio y otros), dado que ya tenemos el diagnóstico de la depresión en nuestro medio, que bordea el 20%.