Peggy McAlpine hizo honor a su apellido y se echó a volar desde un pico de 760 metros de altitud ubicado en la parte norte de la isla de Chipre para un vuelo en tándem, junto con su instructor
KARAMAN [AFP]. Una centenaria de espíritu joven. Como regalo para celebrar sus cien años de vida, una británica rebosante de optimismo y audacia realizó un salto en parapente desde un macizo montañoso del norte de Chipre con el que podría entrar en el libro de los récords Guinness.
Peggy McAlpine hizo honor a su apellido y se echó a volar desde un pico de 760 metros de altitud ubicado en la parte norte de la isla de Chipre para un vuelo en tándem, junto con su instructor, de 15 minutos hasta la aldea de Karaman.
La ex contadora, que procede de la localidad escocesa de Stirling y que reside en la autodenominada República Turca de Chipre del Norte (estado de facto que ocupa la zona norte de la isla de Chipre, reconocido como tal solo por Ankara), junto con una de sus hijas, festejó con champán semejante aventura, la que realizó con la esperanza de ver su nombre en el libro de los récords Guinness como la persona más vieja que realiza un salto en parapente.
NO HAY PRIMERA SIN SEGUNDA
Pese a su edad, la vivaz mujer soportó muy bien el vértigo y la falta de oxígeno que se puede llegar a experimentar cuando se practica este deporte de aventura por primera vez.
Además su entusiasmo fue tal que incluso se animó a desafiar a sus coetáneos para que superen su salto.
"Fue un momento maravilloso y me gustaría repetirlo, aunque voy a esperar algunos años para darle tiempo a alguien de batir el récord", dijo la anciana una vez en tierra firme ante una treintena de amigos, familiares y periodistas que observaron atentamente su hazaña.
"Si nadie quiere intentarlo, volveré a hacerlo cuanto tenga 105 años", afirmó la señora McAlpine, quien anteriormente había celebrado por todo lo alto sus 70 años con un salto al vacío con cuerda elástica.