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Una peruana es vicepresidenta de 3M

Rosa Miller cree en el liderazgo positivo

Por: Antonio Orjeda |

La mujer que entra a la sala, viene de una reunión y tras atendernos partirá a una reunión más, declara ser una aburrida. "No como carne, no tomo licores ni cafeína, tampoco fumo". Se llama Rosa Miller y partió del Perú ni bien salió del colegio. Hoy conduce el destino en Latinoamérica de una transnacional que este año fiscal facturó 22,9 miles de millones de dólares.

Rosa nació en Trujillo y ha olvidado algunas palabras en castellano, pero el olor del mar de Grau la devuelve de inmediato a su infancia. La vicepresidenta de 3M Latinoamérica estuvo de paso por su país (por chamba, siempre por chamba). Mientras eso pasó, en 3M Perú, todo estuvo supeditado a ella.

3M es una de las 100 empresas más importantes de EE.UU. y usted una de las 10 mujeres más importantes de esa transnacional. ¿Qué se siente?
No creo que importante sea la palabra... Soy una empleada más, que ha tenido la posibilidad de alcanzar un cargo de importancia para ayudar a que 3M cumpla sus objetivos con la comunidad, financieros, de expansión geográfica.

Nació en Trujillo, ¿por qué su familia dejó el país?
No sé. Hay decisiones que toman los padres y que uno no tiene por qué preguntar... Fue una determinación buena: en esa época en EE.UU. las oportunidades para las mujeres eran bastante buenas. Yo estudié ingeniería, y entonces las mujeres ingenieras eran el 2%. Éramos muy solicitadas, y más las que como yo habíamos terminado con una alta calificación.

¿A qué edad se fue del Perú?
A los 16 o 17 años.

Hoy viene dos o tres veces al año, lo hace en el avión de 3M, se queda solo unas horas y cuando usted está aquí la empresa es un pandemonio: los gerentes corren, le presentan informes...
Yo espero que no sea así.

Su presencia genera tensión.
Espero que sea una tensión positiva.

Lo mismo debe ocurrir en cada país que tiene a su cargo. ¿Se siente poderosa?
Eso del poder es un mito. Los cargos y las responsabilidades se deben usar para ayudar a la gente a crecer, para ayudar a las comunidades donde 3M está establecida. ¡Eso es lo importante! Yo no creo en el poder, creo en el liderazgo compartido: porque cuando se da se recibe.

¿Por qué ingeniería química?
Yo quise ser médica. En mi familia había muchos médicos y a mí me gustaba la ciencia, pero me disuadieron. Mis mayores me dijeron que esa carrera implicaba mucho sacrificio, que por las horas de guardia no tendría una vida normal... Lo más cercano era ingeniería. Hice mi maestría en ingeniería química y biomédica. O sea, traté de enlazar la parte humana con la ingeniería.

Debió ser una de las pocas mujeres de su universidad.
Desafortunadamente, sí.

Eran principios de los 70. ¿Fue discriminada?
Nunca. En ingeniería se trabaja mucho en equipo, te dan trabajos en común y los estudiantes dependen unos de otros. Además, la Universidad del estado de Arizona tiene mucha diversidad: hay estudiantes asiáticos, de países árabes... Valorábamos mucho la contribución intelectual de cada uno. Hasta ahora tengo amigos de esa época, y todos son hombres, porque, salvo una estudiante que no acabó, yo fui la única mujer que se graduó con ellos.

Por el cargo que ha alcanzado, debe ser un ejemplo para muchas mujeres en 3M.
Eso sí. Es una responsabilidad muy grande la que siento, y no son solo mujeres latinas, sino mujeres en general: americanas, europeas... Soy mentora de mujeres y también de hombres; ¡increíble!

¿Cómo se manifiesta el interés de estas personas por recibir sus conocimientos, su experiencia?
Mi oficina siempre está abierta. Mi asistente me ha dicho que debería tener un segundo título: consejera en el desarrollo de carreras. Me gusta compartir. Yo he hecho trabajo de voluntariado desde niña, y pienso que una de las tareas del ser humano es compartir sus experiencias --incluso los fracasos-- para ayudar a los que vienen. Además, queremos que la trayectoria de mucho éxito que ha tenido 3M en sus primeros 105 años continúe. Para eso todos tenemos que colaborar: para que nuestros empleados superen todas las barreras con las que pudieran toparse.

Precisamente: barreras. 3M se originó como una empresa minera, un rubro que aún se cree masculino. ¿Cómo hizo para desarrollarse en ese mundo?
Esta pregunta me la hacen todo el tiempo, y mi respuesta es siempre: uno tiene que enfocarse en la responsabilidad que le dan, tiene que escuchar mucho al cliente, porque viviendo la vida del cliente uno aprende. Eso te da una creatividad específica para hallar soluciones, y hace posible que entregues resultados; y si tú alcanzas resultados, 3M no mira el sexo, la edad ni el color. Valora mucho el profesionalismo, el emprendedurismo.

Si hay un secreto para alcanzar el éxito, ese es el foco que debemos poner en el cliente, en desarrollar los equipos y --quiero que lo escuche muy bien-- el liderazgo compartido. Para mí no hay un solo líder: el líder da las pautas, pero después tiene que mezclarse con el resto del equipo, de la organización, porque es a través de la gente que se obtienen resultados; y yo sé cómo trabajar con la gente. Esa es una de las razones para tener el puesto que ahora ostento, en un ambiente --como dice usted-- masculino. Hasta donde recuerdo, he trabajado siempre con hombres; y nunca he sentido que me hayan puesto a un lado, que me hayan puesto una etiqueta...

Un post-it.
Nunca. Además, yo crecí entre hombres: tengo cuatro hermanos; quizás por eso sepa cómo trabajar con hombres.

Fue entrenada en casa.
Mi padre me enseñó muy bien a cómo lidiar con mis hermanos.

¿Es la menor?
Sí.

Aprendió bronqueándose con ellos.
Sí, jugaba a las canicas con ellos, al trompo. Mi padre me enseñó a boxear.

Tenía las rodillas con costras como ellos.
¡Exactamente!

¿Cuántas horas trabaja al día?
¡Uh! (Rosa mira al gerente general de 3M Perú.) ¿Cuántas horas me haces trabajar, Arturo? Hoy empecé a las siete y media de la mañana. Ya llevo 12 horas trabajando... Mire: yo no mido las horas. Cuando ya estoy cansada, me voy a dormir para empezar un nuevo día.

Que haya asumido este ritmo de trabajo debió alterar las cosas en su casa. ¿Cómo lo asumieron?
Tener un solo niño ayuda mucho. Así, cuando le dedicaba mi tiempo, se lo brindaba al 100%; y cuando se iba a dormir, ahí seguía yo con mi trabajo.

¿Qué pasaba cuando estaba en la oficina y recibía una llamada: su hijo tiene 40 de fiebre?
Me ha pasado varias veces, sobre todo cuando viajaba seguido al Asia. Contaba con un sistema de monitoreo: tenía al doctor, a la niñera, a mi madre; así que si no era algo supergrave, me decían: no te preocupes, está controlado.

En 3M no solo la vicepresidenta para Latinoamérica es peruana, también lo son los directores de Consumo en Europa y en la China. ¿Es coincidencia?
No. Yo no vine de ninguna subsidiaria; a mí me empleó 3M desde que estaba en la universidad, así que mi caso es diferente. Pero los peruanos que sí se han ganado esos puestos (por su evolución desde sus inicios en 3M Perú) son José del Solar, Carlos Olivera y Verónica Acurio. Ellos van a ser los futuros líderes.
Yo he trabajado en todo el mundo: con asiáticos, europeos, latinos, africanos, musulmanes... y no es solo mi percepción, sino el de los vicepresidentes ejecutivos que vienen a Latinoamérica: ¡qué sería de esta compañía si tuviésemos latinos en todos nuestros negocios! Y peruanos, específicamente. El peruano es creativo, trabajador, muy profesional; al menos los que yo veo acá: en 3M Perú.

Pero si solo oímos decir que somos irresponsables, haraganes...
Ese es el mito que existe, y no solo respecto a los peruanos, sino también a todos los latinos. Es a la inversa.

¿Qué porcentaje del negocio mundial de 3M está en sus manos?
El 8%, más o menos. Somos una región que está dando mucha rentabilidad.

Teniendo una vida tan programada: viene, se queda unas horas y cada media hora la tiene ya fijada. ¿No llega un momento en el que quiere mandar todo al diablo, hacer lo que le da la gana?
Para eso tengo parte del sábado y del domingo.

¿Qué dice su hijo de usted?
Él es un gran amigo. A los 12 años, cuando yo empecé a viajar, me preguntaba: "¿Y por qué tú tienes que viajar?" Las mamás de mis amigos trabajan, pero ellas no viajan. Entonces me lo llevé a un par de viajes. Vio lo que hacía, incluso le pedí que me ayudara con la parte audiovisual --porque él siempre ha sido muy hábil para eso--, y entendió. Nunca más me volvió a preguntar.

LA FICHA
Nombre: Rosa Malca de Miller.
Colegio: Santa Rosa, en su Trujillo natal.
Estudios: Ingeniería química y biomédica de la Universidad del estado de Arizona con un MBA de la Universidad de San Tomás, en Minnesota, EE.UU.
Edad: 59 años.
Cargo: Vicepresidenta de 3M Latinoamérica.

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