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¿Desdolarizándonos?

Por: Jakke Valakivi. Economista * |

En los últimos años hemos venido escuchando y leyendo que uno de los principales riesgos o vulnerabilidades que enfrenta la economía peruana es la elevada dolarización, hecho que ha sido destacado en reiteradas oportunidades por las autoridades económicas, monetarias y financieras del país, como el Ministerio de Economía y Finanzas, el Banco Central de Reserva o la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP, sin contar con las clasificadoras de riesgo internacionales como Standard & Poors, Moody's y Fitch. Sin embargo, tal y como se puede destacar en diferentes publicaciones oficiales, esta característica data de no menos de 60 años en el Perú.

Si bien los niveles actuales medidos a través del sistema bancario nacional la ubican alrededor del 65% en relación con los créditos, y en 70% en relación con los depósitos, la dolarización se ha constituido en una de las pocas alternativas de protección que han tenido los agentes superavitarios de la economía para enfrentar la incertidumbre que genera la inestabilidad monetaria, financiera y política que nos ha tocado vivir en las ultimas décadas.

En el caso de la monetaria solo basta recordar la nefasta hiperinflación vivida en la década del 80 y principios de los años 90. La financiera la notamos cuando nos hemos visto expuestos a medidas como los controles de cambio, los dólares MUC, el encaje, el ITF. Y en el caso de la política, cuando en cada proceso electoral volvemos a escuchar propuestas descabelladas sobre estos temas que tienen impacto directo sobre los mercados financieros.

De otro lado, en los últimos años podemos afirmar que el dólar ha constituido una real protección frente a los shocks internacionales que hemos visto con cierta frecuencia estallar. Recordemos el efecto tequila, la megacrisis de Asia, Rusia, Brasil y, en los últimos años, a Argentina. En todos estos casos, de no haber estado dolarizados, hubiéramos visto una mayor volatilidad en los flujos de capital de salida en busca de mayor protección.

En la medida en que los cambios políticos cada cinco años vuelvan a poner en debate la estabilidad económica y financiera alcanzada, seguiremos conviviendo con una elevada dolarización --o quizá los agentes ya estén pensando en el euro, que ha ganado un significativo valor frente al dólar-- a pesar del esfuerzo de las autoridades por ir en la dirección opuesta. El turno, al respecto, es de los agentes económicos deficitarios, aquellas empresas y personas que, a pesar de no generar ingresos en moneda extranjera, sí tienen pasivos en la misma. Por tanto, resulta necesario que cambien esa posición.

* Consultor y profesor de la Facultad de Estudios de la Empresa de la UPC.

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