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Noticias viejas

Por: Eduardo Morón Economista. U. del Pacífico |

Los datos del último reporte sobre competitividad global del World Economic Forum le han sabido a chicharrón de sebo al Gobierno. Curiosamente, el invitado de honor para la próxima CADE, el destacado profesor Xavier Sala-i-Martin, fue el responsable de esta edición del reporte. A nadie le gusta que le digan que sus calificaciones son peores que antes y por eso la molestia. El tema es que muchos de estos problemas no son ninguna novedad ni para mí ni para nadie en el Gobierno. Lo desconcertante es la sensación de 'Te lo dije' que queda después de leer el reporte de competitividad global, pero no el de este año sino el de hace 4 años.

Todas las comparaciones son de por sí odiosas, y esta, sin duda, lo es. Cuando uno compara cómo nos iba en cada una de las categorías que señala el reporte de competitividad global, lo que encuentra primero es que, de los 25 indicadores que componen el índice, el Perú obtuvo una peor posición en el ránking mundial en 21 de esas 25 categorías en los últimos cuatro años. Solo pudimos mejorar en temas de estabilidad macroeconómica, como el control de la inflación y el déficit fiscal. También nos fue mejor en sofisticación de los negocios.

Ante tan abrumadora evidencia, no me quedó otra cosa que no confiar en el trabajo de mi asistente. Lo primero que podría sugerir que hay un error en la interpretación es que el índice de este año incluye 131 países, mientras que el del 2004 solo incluyó 104 países. Pero la lógica más simple llevaría a suponer que los países que se van añadiendo son típicamente de más bajos ingresos que los ya existentes en la edición anterior. Por ello, uno esperaría que aquellos países de ingresos más altos no vean alterada su posición en el ránking.

Sin embargo, para evitar problemas, decidí calcular en qué percentil estuvimos en el 2004 y en cuál estamos en el 2007; de esa manera no importa cuántos países hayan estado en la muestra. Los resultados salieron un poco mejor. Esta vez, el Perú solo estuvo peor en 14 de los 25 indicadores que componen el índice. Ahora, además de los dos temas mencionados arriba, el Perú también mejoró algo en el nivel de desarrollo tecnológico de las empresas, donde dejamos de estar en el percentil 81 para ubicarnos en el 70. Es decir, antes el Perú solo tenía un mejor nivel que el 19% de la muestra de países, y en el 2007 ya hay un 30% de países en peor situación que el Perú. La misma situación pasa en innovación, donde ya no somos penúltimos, sino que estamos dentro del 15% peor. Es decir, ya no somos horribles, solo menos feos.

Lo cierto es que prácticamente no cambió nada nuestra situación en temas básicos y supuestamente urgentes, como independencia del Poder Judicial, eficiencia en el marco legal, carga por regulación del Gobierno, calidad de la infraestructura. Lo peor de todo es que la situación de los indicadores de educación, que ya parecían imposibles de empeorar, lo han hecho. Además, los buenos indicadores de salud que teníamos se han deteriorado significativamente.

En resumen, no importa qué hagamos con los números, la noticia vieja es que hace años estamos estancados en el proceso de ser más competitivos. Ya lo sabíamos y hemos hecho poco o nada para remediarlo. No se nota porque el mundo crece y eso nos hace crecer. Flotar en el mar sin dirección no es lo mismo que nadar con un destino fijo.

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