Con desparpajo digno de mejor causa, la Municipalidad del Callao pretende que la ciudadanía siga pagando peaje por transitar en una avenida que, en sentido estricto, no existe. Y es que la llamada vía expresa Faucett no ha sido concluida; peor aún, la empresa contratista Convial, ni siquiera ha asegurado que dispone de los recursos suficientes para finalizar la obra.
Que se recuerde, ningún otro proyecto vial ha merecido tantas y tan variadas objeciones técnicas y sobre todo legales, por parte del Congreso, la contraloría y el Ministerio Público.
Indudablemente, estamos ante un fracaso de los gobiernos local y regional chalacos que revela no solo la incompetencia de sus gestores, sino también un comportamiento tan turbio e irregular que el caso ha llegado al Poder Judicial.
Habrá que esperar a que esa investigación deslinde las responsabilidades que se atribuyen al presidente regional Álex Kouri, por los supuestos delitos de usurpación de funciones y colusión. En principio hay dos asuntos graves: uno, es descabellado sostener que la expropiación es responsabilidad de la contratista y no de la municipalidad. ¿A quién quieren engañar?
En segundo lugar, lo que debe investigarse es si hubo contubernio entre la comuna y Convial para demorar las expropiaciones. Así se justificaría el retraso de la obra, aunque en la práctica se obliga a los usuarios a seguir pagando para tener derecho a transitar por una avenida de apenas tres kilómetros. ¡Qué fácil es que la comuna pretenda salir del aprieto diciendo que si el contratista falla, ella continuará la vía con base en el cobro del peaje!
Siendo el Callao la puerta del turismo, necesita una vía rápida. Pero el mejoramiento de la red urbana no puede ser el botín de los malos funcionarios públicos que, de manera corrupta, usufructúan del poder que circunstancialmente ostentan a través de licitaciones de fachada.