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La marcha atrás del Congreso

Por Francisco Miró Quesada Cantuarias. Filósofo

La opinión pública es de una fuerza arrolladora. Cuando prácticamente toda la ciudadanía está en contra de una medida del Gobierno o del Congreso de la República, o incluso hasta del mismo Poder Judicial, estos tienen que dar marcha atrás.

En el caso del último es más difícil, debido a que anular una sentencia de la Corte Superior, o de la Corte Suprema, es mucho más complicado que cuando se trata de medidas del Gobierno o del Parlamento. Pero cuando la opinión pública es inmensa, y se manifiesta en todos los sectores de la sociedad civil, ningún poder del Estado puede resistir la presión y debe dar marcha atrás, respecto de las medidas que ya había adoptado.

La opinión pública se manifiesta a través de las encuestas de opinión y de los medios de comunicación masiva, como la radio, la televisión y la prensa. Y la más influyente de todas es la de los diarios impresos. Es cierto que la radio se oye en todas partes, aún en muchas zonas completamente abandonadas, donde reina la máxima pobreza. Y la televisión, aunque no en la misma proporción, le sigue de cerca. Ambas circulan mucho más que los diarios.

Sin embargo, la opinión de los diarios impresos es la más importante, porque se guardan, y cuando un tema interesa a una persona, esta los tiene siempre a su alcance, los puede leer y releer todas las veces que quiera, hasta hacer que el lector haya entendido a satisfacción el tema que le interesaba.

En cambio, con la radio y la televisión no sucede lo mismo. Algunos entendidos pueden grabar lo escuchado, y también lo presentado por la televisión, pero en general son muy pocos lo bastante sofisticados como para poder lograrlo.

En el caso presente, el rechazo ciudadano y la crítica de los medios de comunicación se ha debido a una decisión del Congreso de la República. Como es sabido, cada miembro del Parlamento recibe, además de su sueldo --que es de 15.600 soles--, la suma de 7.617 soles, más 20 centavos, como gastos operativos. El escándalo se produjo porque, según el compromiso asumido en la gestión de la congresista Mercedes Cabanillas, cada parlamentario debe rendir cuenta de lo recibido como gastos operativos (90% con facturas). Sin embargo, los legisladores pretendían implantar un nuevo método (un 30% de rendición con facturas y 70% con una declaración jurada simple).

Esto es lo que levantó la indignación pública que, como una inmensa marejada, los ha obligado a retractarse. Porque solo querían rendir cuentas del 30% de lo que gastaban. Y esto suscitaba las preguntas que se hacía cada ciudadano: ¿En qué lo gastan? ¿En pagar cosas inconfesables? Pero ante la avalancha de críticas, de todas las esferas ciudadanas, los congresistas no pudieron resistir más de una semana y acordaron rendir cuenta hasta por el 90%.

El presidente del Congreso, Luis Gonzales Posada, anunció que se rendirán cuentas de la manera como han sido manejados los gastos operativos en un 90%. Y también dio a conocer que la decisión fue tomada con el respaldo unánime de todos los partidos políticos representados en el Parlamento.

En todo este proceso se ha visto la importancia de los medios de comunicación masiva. Gracias a ellos se ha superado la decisión de los congresistas, de no dar cuenta sino del 30% de sus gastos operativos. Cuando estos medios son incorruptibles y, por ello mismo, confiables, su fuerza es arrolladora.

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