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La mesa sin patas de una concertación laboral bloqueada

Por: Juan Paredes Castro |

El Perú es escenario de la más absurda búsqueda de una concertación laboral. Se ha creado una mesa de diálogo sin patas, que sencillamente pone cualquier iniciativa o propuesta en el suelo.

La voluntad de la ministra Susana Pinilla por ponerle siquiera tres patas a esta mesa (con los representantes del capital, el gobierno y el trabajo) contrasta, por ejemplo, con las continuas posiciones radicales de una CGTP que cree que el Muro de Berlín todavía existe, y con el proyecto gubernamental de un Pacto Social que ha vuelto a fojas cero los mínimos avances de concertación que se habían logrado.

Tal es la brecha abierta alrededor de una concertación laboral tan necesaria como profundamente ausente en la vida institucional del país, que el miércoles último lobistas de la CGTP en Washington pretendieron usar todos los medios posibles para quemar el pan del TLC al Perú en la puerta del horno. Incluso sus argumentos falaces de que aquí el gobierno había suprimido el derecho de huelga influyeron en la decisión parlamentaria estadounidense de postergar un día más la votación, que al final fue abrumadoramente favorable.

No tendría lógica desear la ratificación del TLC con Estados Unidos, como lo desea la mayoría de los peruanos, si al mismo tiempo no fuéramos conscientes de las compensaciones que dicho tratado tienen que acompañar, internamente, para algunos sectores productivos del país, así como el cumplimiento de estrictas y puntuales exigencias de respeto a los derechos laborales y a la propiedad intelectual.

Esto no solo ha sido parte de las tensas, complejas y prolongadas negociaciones bilaterales sino también del compromiso del Gobierno Peruano con Estados Unidos y con los gremios respectivos de aquí y de allá. ¿A cuento de qué, entonces, la CGTP, Ollanta Humala y algunos políticos de viejo cuño estalinista que los rodean intentan vender el argumento demagógico y la leyenda negra de que el TLC nos caerá encima como la peor de las epidemias de la globalización que podamos imaginar?

La CGTP tiene que bajarse del pedestal estalinista paranoico que lo persigue a donde va. El Gobierno tiene que madurar mejor su idea del Pacto Social y dejar entretanto a la ministra Pinilla levantar del suelo la mesa de concertación que se le cayó en algún momento. Y los señores del capital, los empresarios, tienen que correr cada vez más de la derecha al centro para darle precisamente a la CGTP un ejemplo moderno de aproximación de puntos mínimos que hagan innecesarias marchas tontas como la de ayer.

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