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No más rémoras en educación

Francamente resulta vergonzoso para el Perú el reporte del World Economic Forum, según el cual nuestra educación primaria figura en el último lugar y la educación en matemática y ciencia en el penúltimo, en un ránking de 131 países.

La rémora que frena la mejora de la calidad educativa es un gremio docente radicalizado, obstruccionista y que solo vela por conveniencias subalternas, sin la mística de trabajo que demanda el aprendizaje del escolar.

¿Hay acaso una razón más que impida romper de una vez por todas ese nefasto patronazgo, dominado por Patria Roja y otros grupúsculos extremos? El Gobierno debe comenzar por romperlo, porque ha ocasionado que los pobres de este país sean los menos educados del mundo y, por lo tanto, se hundan cada vez más en su pobreza. Debe también ampliar la capacitación de docentes y acelerar la evaluación, a pesar de lo que ha empezado a hacer con relativo éxito. Es inaceptable que un profesor incapaz continúe impartiendo ignorancia a los niños y que ese pequeño llegue a quinto de secundaria sin entender lo que lee ni deducir operaciones básicas.

Lo lamentable es que luego de los enérgicos primeros pasos por la evaluación de docentes y la ley de la carrera magisterial, el Gobierno parece haber caído en una inercia frente a la titánica tarea que tiene al frente.

Esto, sin embargo, no es solo una tarea de las autoridades políticas. Los padres de familia tienen que constituirse como vigilantes de la labor de los profesores y estar al tanto del cumplimiento de metas de aprendizaje de sus hijos. Si estamos tan rezagados es porque junto con un sindicato indolente y ocioso, la sociedad fue indiferente ante esa reprochable conducta.

Con resultados tan magros resulta utópico pensar en crecimiento sostenido con desarrollo. Lo primero que debemos hacer es enmendar la calidad educativa. El gran capital de un país reside en contar con una fuerza educada y esa es la llave para un buen nivel de competitividad.

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