Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google

¿Dónde quedó el Pacto Social?

Por Raúl Ferrero C. Jurista

Los últimos paros y marchas propulsados por razones reivindicatorias y también políticas, nos muestran que el ambiente social comienza a calentarse antes de lo previsto.

A su vez, el tiempo vuela y lo cierto es que antes de tres años ya se habrá iniciado el proceso para las elecciones generales del 2011 y dentro de dos años tendremos elecciones para elegir a las autoridades municipales y regionales en todo el país.

El tema social será, sin duda, uno de los principales en la agenda política, y así nos lo están haciendo saber los gremios sindicales más representativos, desde ahora, aunque evidentemente, con demasiada anticipación.

Entretanto, nos preguntamos ¿ y dónde quedó el Pacto Social ?

Si bien los reclamos y protestas se han dado en forma pacífica, cada vez aparecen más claras las vinculaciones de los líderes de las organizaciones sindicales con algunas de las agrupaciones políticas actuantes.

Todo hace pensar que las recientes movilizaciones constituyen ensayos, que incluyen medición de fuerzas y calistenia preparatoria con objetivos futuros de mayor alcance.

La ratificación del TLC por la Cámara de Representantes y la ya descontada por el Senado de EE.UU., estará fijando una línea de separación entre quienes están a favor y aquellos que tomarán las banderas opositoras con el argumento fácil y simplista de que el Gobierno se ha entregado a los intereses externos que serán los principales beneficiarios del Acuerdo.

La oposición radical no parece interesarse en ver cómo se deberá sacar ventaja del TLC en un mundo globalizado, sino en buscar utilizarlo para probar la tesis de la dependencia ante el imperialismo yanqui, la cual ha blandido con tanta vehemencia durante muchas décadas.

Para superar estos fantasmas, es preciso que la ciudadanía tenga una mayor participación en la vida del país, y así se abran los canales de toma de decisiones a una población que quiere el progreso y la modernización, y que no necesariamente se solidariza con las protestas recientes, sino que está más interesada en progresar dentro de los cánones de una libre competencia que nos ayude a conducirnos hacia el desarrollo.

Esa es la mayoría que hace sentir su peso en las elecciones municipales y regionales cada cuatro años, y en las generales cada cinco. Cuantas más veces se consulte al pueblo, mejor van a sintonizar sus representantes con él (Suiza).

Estamos de acuerdo con que se exija un porcentaje importante para elegir a los alcaldes, regidores y representantes. La Comisión de Descentralización propone un 25%, lo que nos parece bajo. Se debería exigir un tercio (33,3%), manteniéndose vigente el mecanismo de la revocatoria para dichas autoridades.

No es malo que desde ahora comiencen a mencionarse cuáles pueden ser los posibles candidatos presidenciales para ocupar el sillón de Pizarro el 2011. Eso permitirá que se vayan decantando las alternativas electorales y, además, que con anticipación se vayan formando las alianzas para que no acabemos con veintitantos candidatos.

La dinámica política exige permanente participación ciudadana no solamente eligiendo a sus representantes, mediante cargos electivos, sino también alentando a que den a conocer sus opiniones quienes estén dispuestos a hacerlo. Los programas políticos radiales y televisivos (hoy escasos) son convenientes, ya que aunque no tengan mucha audiencia, generan opinión y resultan referentes útiles.

Con mayor participación ciudadana, lograremos consolidar no solamente la democracia, sino que ganarán las instituciones que ayuden a promoverla, como los medios de expresión, los que deberían incentivar el debate de los asuntos que contribuyen a la formación de la conciencia cívica que tanto está faltando.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google