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Arquitectura ceremonial se salvó de ser convertida en miles de adobes

Por: Wilfredo Sandoval. Corresponsal regional |

CHICLAYO.- Hace tres meses, Ignacio Alva Meneses estuvo a punto de entrar en shock cuando, por versión de algunos campesinos, se enteró de que habitantes del centro poblado Ventarrón se dedicaban a elaborar adobes en los alrededores de una huaca, que durante varios años fue intensamente saqueada.

Sin titubear, solicitó la intervención de las autoridades para salvar de la completa destrucción un sitio arqueológico muy antiguo, que guardaba en sus entrañas valiosos secretos, donde podrían estar los orígenes de una civilización que antecedió a los grandes señores de Cupisnique, Mochica, Lambayeque e Inca.

Alva estaba confiado en salir victorioso de tan difícil cruzada, porque conocía la zona como la palma de su mano, dado que durante los últimos diez años caminó incansablemente por Ventarrón, Collud y Zarpán, en su afán por conocer más detalles del período Formativo que lo había motivado desde que se graduó de arqueólogo, en el 2000.

Con la autorización otorgada por el Instituto Nacional de Cultura, el investigador acompañado por un centenar de obreros procedió a detener semejante aberración contra nuestro patrimonio cultural.

Respaldado económicamente por el Estado, a través de la Unidad Ejecutora Naylamp Lambayeque 111, por la empresa agroindustrial Pomalca y soldados de la Séptima División de Infantería de Lambayeque, se procedió a retirar toneladas de basura acumuladas en el lugar, ubicado cerca de uno de los rincones del imponente cerro Ventarrón.

DE ROJO Y BLANCO
Dos días después de haber iniciado la intervención arqueológica, Alva y sus colaboradores pusieron al descubierto un pequeño detalle que los hizo sentir más peruanos que nunca. Siguiendo la pista dejada por un pozo de huaquero, llegaron hasta las paredes de un recinto bellamente dibujado con trazos en zigzag y pintado en tonos rojo y blanco, como nuestros símbolos patrios.

Un mes más tarde, y tras haber retirado varias toneladas de relleno, otra sorpresa los dejó sin aliento. En el interior de la nave principal del templo, un cuadro multicolor veía por primera vez la luz, luego de permanecer enterrado durante unos cuatro mil años.

Por un instante, la imagen de su madre Susana Meneses, también arqueóloga, vino a su mente, quien antes de fallecer le dijo que algún día descubriría algo muy importante. En efecto, esto se hizo realidad porque había hallado para la ciencia un verdadero tesoro. Se trataba de una pintura mural de 4 metros de ancho perfectamente decorada con arcillas multicolores, nunca antes registradas en nuestro país.

Por tratarse de algo muy delicado, inmediatamente se recurrió a los servicios del especialista Julio Reyes Ponce de León, quien con el apoyo de un equipo multidisciplinario procedió a realizar labores de conservación y así evitar el deterioro de tan preciada evidencia de la arqueología peruana.

Mientras decenas de trabajadores continuaban con el desentierro del prehistórico templo, Alva trataba de descifrar las escenas hasta que, luego de varios días de análisis, concluyó que se trataba de escenas repetitivas, en las que se aprecia una red multicolor dentro de la cual se observa un venado cautivo tratando de soltarse de sus captores.

Según el investigador, las escenas serían el antecedente de una costumbre ancestral que, por ejemplo, fue genialmente plasmada 2.000 años después en las orejeras del Señor de Sipán.

A medida que avanzaban los trabajos de excavación, la estructura del templo iba definiéndose y se pudo apreciar las fases de construcción y otros componentes del templo.

Aunque no se ha desenterrado completamente, se conoce que el recinto tuvo hasta tres fases. La primera estuvo completamente pintada con trazos en zigzag con los colores rojo y blanco, habría medido 21,5 metros de largo por 12,5 de ancho y en el corazón de la nave principal los antiguos peruanos pintaron dos murales de más de cuatro metros de largo, con escenas del venado cautivo.

OBJETOS DE VALOR
Pero eso no ha sido lo único que se ha podido rescatar para la humanidad. Bajo siete llaves, los arqueólogos guardan valiosas ofrendas, como un pututo de singulares características, un caracol, los restos óseos de un mono y de un guacamayo, este último adornado con un collar de turquesas.

Igualmente, a un costado de la pintura mural, se logró desenterrar lo que habría sido un fogón utilizado para ceremonias especiales. Precisamente, de este lugar, se extrajeron muestras para realizar los análisis de fechado carbónico, efectuado en Florida (Estados Unidos) y que arrojaron una antigüedad de 4.000 años.

Ignacio Alva Meneses reveló a El Comercio que también se desenterraron evidencias de una segunda fase del templo, cuyas paredes estuvieron pintadas de color verde claro, que posee la misma forma arquitectónica pero con volúmenes de rellenos más amplios.

Esta segunda etapa habría sido construida un siglo después durante el desarrollo de las culturas Chimú e Inca (1300-1400 después de Cristo). En esa oportunidad, los habitantes volvieron a utilizar el recinto, y prueba de ello son más de media decena de entierros (niños y adultos posiblemente sacrificados) y ofrendas encontradas cerca de la fachada y en la parte más alta de la construcción.

En la zona queda mucho por investigar y descubrir, lo cual llena de orgullo a Ignacio Alva, quien está seguro de seguir por la senda de su famoso padre Walter Alva, descubridor del Señor de Sipán.

"Nunca pensamos hallar un lugar tan antiguo, aunque sí teníamos previsto dar con evidencias del Formativo", nos dijo el investigador, mientras instalaba enormes techos para proteger los nuevos tesoros de las inclemencias del clima.

SEPA MÁS
4El 'templo del venado cautivo' mide 50 metros de largo por 50 de ancho. El diseño aún no se termina de descifrar, pero posee contrafuertes y paredes de hasta 6,50 metros de alto.
4Todo el edificio ha sido construido sobre roca sólida, con bloques de arcilla que formaron parte del lecho del río Chancay-Lambayeque, los que luego fueron enlucidos y se les dio un aspecto liso de gran atracción.
4Los análisis de fechado carbónico demoraron aproximadamente diez días y se llevaron a cabo en el laboratorio Beta del estado de Florida, Estados Unidos. Para esto se enviaron restos de carbón vegetal.
4Cuatro son los frentes de cuidadoso trabajo arqueológico en el distrito de Pomalca: Ventarrón, Zarpán, Collud y Arenales.
4En el sitio Arenales, se descubrió una ciudadela también del período Formativo. En el lugar, además de arquitectura se hallaron 11 contextos funerarios intactos.

CLAVES
Los últimos hallazgos
1
El último hallazgo arqueológico anterior a este también se dio en Lambayeque. Se trata de los restos de un alto dignatario hallados en Huaca Rajada.
2 En febrero pasado, los fuertes vientos dejaron ver más figuras hechas por los antiguos peruanos en el distrito Rosario de Yauca, en Ica.
3 En diciembre del 2006 fueron hallados los restos de un complejo arqueológico en Chotuna, también en Lambayeque.
4 En noviembre del 2006 se hallaron 20 tumbas de personajes de Sicán en el Santuario Histórico Bosque de Pomac.
5 La Señora de Cao, descubierta en el complejo arqueológico El Brujo (La Libertad), fue la primera mujer gobernante del antiguo Perú en ser hallada.
6 En enero del 2006 también fueron hallados los restos de una ciudadela paracas en Ica. Todos estos hallazgos fueron dados a conocer en su oportunidad por El Comercio.

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