Evo Morales pide declarar los servicios básicos como un derecho humano
Por: Moisés Ávila Roldán. Corresponsal |
SANTIAGO DE CHILE. Una llamada desde el más allá. Específicamente desde Centroamérica. El gobernante cubano, Fidel Castro, estuvo en la capital chilena pero a través de una llamada telefónica hecha a un celular que tenía un miembro de la seguridad del presidente venezolano Hugo Chávez. Empero su llamada no fue para participar de la decimosexta Cumbre Iberoamericana, sino de una reunión paralela programada por grupos comunistas chilenos, denominada la "Cumbre de los Pueblos".
Una vez terminado el encuentro oficial entre mandatarios, los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; de Nicaragua, Daniel Ortega; de Ecuador, Rafael Correa; y el vicepresidente cubano, Carlos Lage, se dirigieron hacia el Velódromo Nacional de Santiago, para reunirse con una multitud que los esperaba. Posteriormente hizo su arribo a este encuentro, el gobernante boliviano, Evo Morales.
El encargado de hablar por teléfono con Castro fue precisamente el mandatario venezolano, quien repitió ante la audiencia todo lo que el líder cubano le decía, y contó que este estaba recordando a los chilenos caídos en Nicaragua, combatiendo contra Anastasio Somoza.
Esta actividad paralela fue duramente cuestionada por algunos sectores chilenos, pues consideraron el hecho como un intento de Chávez de quitarle protagonismo a la cumbre oficial.
A las críticas, el canciller boliviano, David Choquehuanca, respondió que la "Cumbre de los Pueblos" no es un encuentro alternativo, sino una cita "por la amistad e integración. Aunque no todos pensamos igual, y no todos tenemos que pensar igual, nuestros pueblos tienen integración", precisó.
LAS OTRAS QUEJAS
En tanto, la XVI Cumbre Iberoamericana no solo fue escenario de reuniones bilaterales sino también de quejas, justamente enmarcadas en la "cohesión social", tema en el que se centró el encuentro de dignatarios.
Uno de quienes reclamó fue Evo Morales, quien justificó la ayuda económica que recibe de Venezuela. "Nos tratan todavía de animales, por esa cooperación incondicional que hace el compañero Hugo Chávez. Lo tratan de macaco mayor, y el macaco menor quién es, Evo Morales, y qué es macaco: es un mono, y qué es un mono: es un animal", dijo el jefe de Estado.
Como parte de sus propuestas, Morales recomendó a los países iberoamericanos declarar como derechos humanos los servicios básicos (luz y agua) y, por ende, nacionalizarlos.
El gobernante altiplánico también sostuvo una reunión bilateral con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, en la cual se abordó la agenda de trece puntos planteada por Bolivia, entre los que se encuentra su pedido de salida soberana al Océano Pacífico. A pesar de ello, ambos mandatarios evitaron referirse al tema en público. Un día antes, Hugo Chávez dijo que respaldaba a Bolivia en su pretensión marítima.
El encuentro de presidentes iberoamericanos también sirvió para que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, se reuniera el viernes hasta muy tarde con Chávez, para que este le informe de sus avances como facilitador de la liberación de los secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Antes de la última sesión plenaria del sábado, varios presidentes también tuvieron reuniones bilaterales, como las efectuadas por Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, con Evo Morales y el vicepresidente cubano Carlos Lage.
Otro de los temas que rondó la cumbre fue el de los altos precios del petróleo y los anuncios de Chávez de que estos seguirán al alza. Al respecto, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, pronosticó que el petróleo seguirá caro por unos cinco o seis años, debido a la alta demanda de países como China e India, y por los problemas en Iraq.
La cumbre también sirvió para que los presidentes de los países integrantes de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) reafirmaran su compromiso de negociar en conjunto un tratado de libre comercio con la Unión Europea. Al respecto, Rafael Correa manifestó que "la Comunidad Andina debe reformarse o morir", y se mostró de acuerdo con "ciertos cambios" que propone Venezuela como condición para su regreso al bloque regional.
UNA CUMBRE DIFERENTE
El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, hizo un balance de la reunión presidencial, la cual --dijo-- ha permitido y fomentado un diálogo franco entre los presidentes.
Para la organizadora del encuentro, Michelle Bachelet, ha sido una "cumbre histórica", pues se ha podido avanzar en temas que hace muchos años se han postergado en la región. "Por primera vez hemos podido reconocernos y abordar un enfoque de políticas públicas, que plantea que el Estado debe garantizar y hacer efectivo el acceso de sus ciudadanos a los derechos sociales", comentó.
La gobernante chilena indicó que a diferencia de otros años, en los que solo habían sesiones plenarias, esta vez se dieron exposiciones que pusieron en evidencia el entusiasmo y la diversidad de la región. Recalcó además que los gobiernos deben trabajar para superar las desigualdades. El próximo encuentro presidencial de este tipo se llevará a cabo en el 2010 en El Salvador.
La Declaración de Santiago
La Declaración de Santiago contiene 24 puntos en los que se recogen compromisos para "progresar hacia niveles crecientes de inclusión, justicia, protección, asistencia social y solidaridad".
Adoptaron el texto del Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social y se comprometieron a impulsar los procedimientos internos para su entrada en vigencia, de modo que el fondo de pensiones de un trabajador sea reconocido en todos los países miembros.
Reiteraron el Compromiso de Montevideo sobre Migración y Desarrollo y se comprometieron a garantizar plenamente los derechos humanos de los migrantes.
Suscribieron la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico para consolidar la modernización de la gestión pública, combatir la corrupción y asegurar la transparencia y la administración eficiente de los recursos públicos.