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"No quiero tentar más a la suerte"

HIZO HISTORIA EN EL TOREO, Y POR ELLO LAS MUJERES LO AMAN MIENTRAS QUE LOS PURISTAS LO CRITICAN HOY SE PRESENTA EN ACHO EL POLÉMICO TORERO GADITANO, QUIEN SE RETIRA DE LOS RUEDOS A LOS 33 AÑOS

Por Enrique Planas

Un torero que se llame Jesús debe retirarse definitivamente de los ruedos a los treinta y tres años. Con esa edad, luego de despedirse de las plazas españolas, Jesús Janeiro Bazán, Jesulín de Ubrique, hace lo propio en el coso de Acho, donde reaparecerá en la Feria del Señor de los Milagros tras diez años de ausencia. "La verdad es que he pensado en mi familia a la hora de tomar esa decisión", dice el matador, quien enfrentará hoy domingo a toros mexicanos de Fernando de la Mora.

Pero él no se retira solo para vivir tranquilamente al lado de María José Campanario, su esposa, y sus tres hijos. Hace seis años tuvo un accidente automovilístico que casi le costó la vida. Se fracturó cinco vértebras y, aunque la recuperación fue rápida, siempre quedaron secuelas y dolor. "En los últimos años me he vuelto conformista. No quiero más. Tampoco me gusta tentar tanto a la suerte...", explica.

¿Es verdad que conserva el instrumento que le colocaron los cirujanos en la espina dorsal como un adorno de sala?
Es cierto. Debido a la lesión que tuve, me tuvieron que poner una serie de barras y tornillos de titanio. Cuatro años después del accidente, un toro en Málaga me dio una paliza. Uno de los anclajes se soltó y tuve que volver al quirófano. Me abrieron de nuevo y retiraron todo el material, porque vieron que las fisuras se habían consolidado. Luego le pedí al cirujano si me hacía el favor de reconstruirme en una espina dorsal que compré en una ortopedia todos esos aparatos que yo había llevado en la espalda. Lo tengo de recuerdo en casa, pero lo miro siempre con mucho recelo.

¿Cuánto dolor ha llegado a soportar mientras toreaba?
Mucho. Ni los calmantes me hacían efecto. A veces llegaba dopado a la plaza. Y con ello podían faltar los reflejos. Y desde que me operaron por segunda vez cambió todo. Allí fue cuando empecé seriamente a plantearme el final de mi carrera.

¿Cómo lleva un torero las cicatrices?
Alguna que otra la puedes mirar con algún recelo. Mi cuerpo está señalado por astas de toro. Tengo varios boquetes. Y las llevo a mucha honra. Son los tropiezos que he tenido en mi vida profesional. Quizás no me hubiese gustado tener tantas, pero es que en la vida he sido valiente y he tenido que apostar fuerte. He pagado un tributo caro, pero una cosa compensa la otra.

DE ESPAÑA Y PERÚ
¿El arte del toreo pierde espacio en España? ¿Qué siente, por ejemplo, al ver la plaza de Barcelona convertida en un centro comercial?
Hombre, por lo que sé de oídas y lo que he leído, Las Arenas era un lugar emblemático. Que sea ahora un centro comercial, no es algo que me parezca bien. Pero, bueno, queda la Monumental. Si ella no existiera, sí que sería grave. Barcelona ha significado mucho en la tauromaquia.

¿Que los medios de comunicación españoles conviertan al toreo en un espectáculo y la prensa de corazón viva de los toreros no se suma a esta demolición de la tauromaquia?
Por supuesto. Que no te quede duda. Soy amigo de pilotos de autos de carrera, y te puedo decir que tanto los pilotos como los toreros son los que se juegan la vida de manera más limpia que cualquier otra profesión. Todo eso daña a la fiesta de los toros. Desgraciadamente, estamos en una sociedad del vale todo.

Hace diez años que no entrabas en Acho. ¿Tienes algún recuerdo cariñoso de tu paso por Lima?
La primera vez que vine al Perú debuté en las Arenas de Lima (en La Victoria). Era muy amigo de Mario Paredes, una persona entrañable. Me habían hablado muy bien de Acho y de su afición muy selecta, con ese 'ole' muy parecido al de la Maestranza de Sevilla. Y cuando tuve la oportunidad de torear en Acho, la verdad que me encantó.

¿Qué tan real es el silencio de Acho?
Sí, es real. Aunque me extrañó que entre silencio y silencio se escuchaban unas matracas. Es curioso, pero me gusta. El público limeño es muy torerista.

SOBRE EL MIEDO
Un escritor como Hemingway fascina, entre otras cosas, por sus cuentos de toreros "enfermos de miedo", como él los llama. ¿Cómo se cura uno de esa enfermedad?
Todos los toreros tenemos miedo; lo que pasa es que el miedo es una cosa con la que tienes que convivir y controlar. En mi caso, no tengo miedo al toro. Al toro le tengo respeto, sé el daño que me puede hacer. A lo que le tengo miedo es que las cosas no salgan bien, a la responsabilidad y la presión que cae sobre uno.

¿El dinero es el atractivo principal para la vocación de un torero?
Es importante. No es que sea todo, pero es la mayor parte. ¿Por qué un hombre se monta en un Fórmula 1 y acelera a 300 kilómetros por hora? ¿Por afición? No lo creo. El factor económico es importante. Te gusta vestir bien, comer bien, tener un buen coche y una buena casa. Y eso se hace con dinero. Y ya que te juegas la vida, siempre procuro ponerle el precio más alto posible.

COSAS DE MUJERES
Ahora que es un padre de familia, quizás su atractivo entre las solteras se haya visto reducido a la mitad...
Más, más... (ríe de buena gana).

Pero hace diez años podía llenar plazas de mujeres... ¿Dónde cree que radica el erotismo en el toreo?
¡Entonces era un crack! (ríe). Creo que el traje de luces es una cosa que engancha mucho. El mundo de los toros es muy social. Y donde están las grandes ferias siempre hay mucha belleza. El traje de luces evidencia cuando un torero está deformado, cuando está gordo, cuando es alto o bajo, cuando es feo o menos feo. Estéticamente, un torero tiene que estar físicamente bien preparado. Si tiene buena hechura y buena planta, el traje de luces es la guinda del pastel. Y eso atrae mucho al público femenino.

¿Supo aprovechar ese encanto?
Supe aprovechar mi juventud. Pero, bueno, a uno le llega el descanso del guerrero.

¿Le gustaba cuando le arrojaban a la arena prendas íntimas?
Yo siempre he dicho que hay otros sitios mejores para lanzar las prendas íntimas. No es algo muy romántico. Se llegó a decir que era algo premeditado por mí. Es absurdo y lo veo antiestético. Un clavel, un sombrero, un puro, o un aplauso es suficiente. Pero, claro, en una plaza de 25 mil personas, hay gente para todo. ¡También me han tirado trozos de hielo a la cabeza!

Hace unos días entrevisté a Joaquín Sabina y le pedí una pregunta para usted. Me dijo: "Pregúntale qué le parece la polémica entre José Tomás y Enrique Ponce" (José Tomás dijo recientemente: "Ponce entiende el toreo como que hay que arriesgar lo menos posible").
Ambos son dos grandiosas figuras del toreo. Hay que tener respeto hacia quien se pone delante de un toro. Ha sido una frase fuera de contexto y que no viene a cuento para nada. ¡Mira, si se ve el currículo de Enrique Ponce! Son veinte años consecutivos, muy brillantes. Hay que sacarse el sombrero por él. Ha sido un comentario desafortunado.

PERFIL
NOMBRE Jesús Janeiro Bazán.
EDAD Nació en Ubrique, Cádiz, el 9/1/1974. Tiene 33 años.
inicios Se presentó ante el público el 13 de junio de 1987 y tomó la alternativa en Nimes el 21 de setiembre de 1990.
TRAYECTORIA En 1994 batió el récord de 121 corridas de El Cordobés. En 1995 toreó 161 corridas y cortó 279 orejas. Organizó tres corridas con público exclusivamente femenino. Se retiró temporalmente dos veces; una tras torear el 18 de abril de 1999 en Sevilla y otra forzosa, al sufrir un grave accidente de tránsito en el 2001.

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