EL PRÓXIMO ESTRENO DEL AUTO SACRAMENTAL "LA VIDA ES SUEÑO" DE PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA INCORPORA A UNA DISEÑADORA PERUANAFÁTIMA ARRIETA HA CREADO CIEN PRENDAS PARA ESTE IMPONENTE MONTAJE QUE CONMEMORA LOS 90 AÑOS DE LA PUCP
Por Catherine Contreras
En "La vida es sueño", de Pedro Calderón de la Barca, una diseñadora entra en escena. Es Fátima Arrieta. Ella, como una integrante más del reparto, lee el libreto, observa a los personajes, estudia cada actuación. Se inspira y crea. Traza mil y un bocetos para diseñar una colección distinta, un reto diferente, que se lucirá no en una pasarela sino en el atrio de la basílica de San Francisco, este 21 de noviembre, cuando se estrene en Lima este auto sacramental. Una monumental puesta en escena dirigida por Luis Peirano y montada con motivo de los 90 años de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
En esta interpretación del drama filosófico de Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) el aire, la tierra, el fuego y el agua aparecen cobrando forma humana pero sin perder la esencia de su naturaleza. Para lograrlo, la diseñadora Fátima Arrieta -que hace tres años tomó la posta de la recordada Mocha Graña en el diseño del vestuario para "El gran teatro del mundo"- ha dado rienda suelta a su imaginación. Ha visualizado texturas, buscado materiales y analizado movimientos, para finalmente crear un vestuario capaz de mimetizarse con su entorno, principalmente, se convierta en la segunda piel del actor. Naturalidad y comodidad ante todo.
El resultado ha sido impresionante. Vaporosas organzas blanco humo y detalles de plumas grises con toques de color se elevan con un ágil movimiento. El diseño de estas prendas corresponde a cada acción, sean momentos de clama o de torbellino dentro del drama.
"Diseñar el vestuario para esta obra ha sido completamente distinto a la experiencia que tuve con 'El gran teatro del mundo', porque mi trabajo fue mucho más rápido al ser esa la tercera puesta en escena. Esta vez ha sido más fuerte, no solo porque se trata de una obra nueva sino porque, hablando como diseñadora, ha sido como atender a una clienta con múltiples personalidades, porque tenía que pensar en el actor, en lo que la producción quería y en lo que el director pedía" explica Fátima, quien a inicios de este año aceptó el reto que le plantearon Peirano y la productora Lucila Castro de Trelles.
"Es tan diferente hacer teatro. En mis colecciones de temporada puedo hacer lo que quiera, aunque el lado comercial siempre me hace aterrizar; en diseñosa medida el trabajo está un poco limitado por los requerimientos de la clienta. Entonces, cuando llega una obra de teatro así en que el personaje no es un señor que tenga que vestir sino un elemento como el agua, la oportunidad te hace volar y retar tu creatividad", explica la diseñadora.
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