DESPUÉS DE SUBIR EL CHO OYU EN 10 DÍAS Y SIN OXÍGENO, HIDALGO VA POR EL EVEREST. PARTIRÁ EN ABRIL Y TAMBIÉN LO HARÁ SOLO Y SIN AYUDA
Por Jack Lo Lau
Se llama Richard Hidalgo y no le tiene miedo las alturas. Se adecúa con facilidad a climas extremos y la montaña es su mejor amiga (anda por allá arriba unos 8 meses al año). El pasado 8 de octubre alcanzó la cima del Cho Oyu (8.201 m.s.n.m) uno de los más duros picos en el Himalaya. Lo hizo sin oxígeno, solo y en apenas 10 días.
Ha sido el primer deportista peruano en lograrlo de esa forma y se siente muy bien físicamente. Está hinchado de aire y orgullo, pero, pese a todo ello, no es inmune al soroche.
DURO CAMINO
Todo comenzó meses atrás, cuando inició la búsqueda del dinero para empezar a tejer su sueño. "En el Perú es complicado conseguir auspicios. No sabes. Esas semanas previas fueron terribles. Estaba muy pesado, sentía presión en el pecho, se me caía el pelo por no conseguir el dinero. Toda esa presión que no siento en la montaña, la tenía encima. Felizmente, aparecieron buenos auspiciadores y me ayudaron. Es difícil confiar en una expedición en donde uno va solo y quiere hacerlo sin oxígeno. Demostré que sí se puede", comenta Hidalgo, casi a un mes de su hazaña, sentado en un café de Miraflores, al nivel del mar, donde le pica todo el cuerpo por escalar de nuevo. Es limeño, pero Huaraz es su capital.
COMPLICACIONES ALLÁ ARRIBA
Para un mortal cualquiera, sin ningún entrenamiento, sería un suicidio. Además de la altura y la presión, en las montañas uno tiene que combatir con las avalanchas y cualquier desperfecto no humano. "Hay muchos riesgos, uno no puede jugar contra la naturaleza. Los aludes pueden caer encima tuyo o en tu campamento. Y también, imagínate, el mal tiempo en el Himalaya es tan severo que la nieve se te puede acumular en horas. Hay grietas cubiertas con nieve y si no te das cuenta, te caes y no la cuentas", dice Richard.
Gracias a la montaña, a la naturaleza y a Dios, Richard no tuvo mayores problemas. Aunque, solo uno, que casi lo congela. "Estaba subiendo muy tranquilo con una pequeña mochila con agua, cuando me di cuenta: todo el cuerpo lo tenía mojado. Se había salido el agua. Tuve que bajar rápidamente a mi campamento base para no congelarme y cambiarme. En la montaña no puedes dudar" admite este embajador peruano en los montes asiáticos.
LO QUE SE VIENE
La mira la tiene puesta ahora en el Himalaya, necesita el dinero para regresar y cumplir su meta: conquistar el Everest. "La cosa no acaba acá. El Cho Oyu fue la antesala al Everest. Lo haré sin oxígeno y lo más rápido posible. Pero el Everest es tres veces más caro. Me voy de acá a cinco meses. Tengo que seguir entrenando y necesito, antes de que termine el año, conseguir el 70% del auspicio. Gastaré aproximadamente 30 mil dólares. Mi gran proyecto es el Everest, de ahí vendrán otras montañas", concluye Hidalgo.