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España quiere evitar una escalada de ataques verbales con Venezuela

Canciller de Chile criticó a Hugo Chávez y reafirmó alianza con España

MADRID [El Comercio/ Agencias]. El Gobierno Español intenta "calmar" las relaciones con Venezuela tras el incidente del fin de semana pasado, durante la Cumbre Iberoamericana, entre el rey Juan Carlos y el presidente Hugo Chávez, dijo ayer la secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez.

Durante la clausura de la Decimoséptima Cumbre Iberoamericana, celebrada en Santiago de Chile, el rey de España mandó callar a Chávez por sus continuas interrupciones al jefe del Gobierno Español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien pedía respeto hacia el ex presidente José María Aznar luego de que el mandatario venezolano le lanzara fuertes acusaciones.

"Un Gobierno responsable, ante un incidente de estas características, debe agotar las vías para evitar los riesgos y efectos negativos que pueda tener, tanto en el plano bilateral como en el multilateral", manifestó Jiménez.

"Dentro del respeto que nosotros hemos exigido a la más alta representación del Estado, que es el rey de España, y a cualquier dirigente político, como el ex presidente Aznar, creemos que es importante tratar de calmar la situación y evitar la escalada de descalificaciones y ataques", agregó.

El presidente venezolano llamó públicamente fascista a Aznar en varias ocasiones y lo acusó de estar al tanto del golpe de Estado que lo alejó brevemente del poder en abril del 2002.

Zapatero intervino y pidió respeto hacia Aznar, pero el mandatario venezolano replicaba y lo interrumpía, lo que irritó al monarca, quien espetó un "¿por qué no te callas?" a Chávez.

LLAMADO A CONSULTAS
Tras el incidente, el secretario general del Partido Popular (PP), Ángel Acebes, pidió que el Gobierno convoque al embajador venezolano en España "para formular una enérgica protesta por los insultos y acusaciones a, entre otros españoles, su majestad el rey".

Sin embargo, Jiménez pidió al PP "más responsabilidad y sentido de Estado" y le instó a apoyar a Rodríguez Zapatero. Agregó que España hacía "todas las gestiones posibles para que, manteniendo siempre esa posición de dignidad y de respeto, esta escalada verbal que se ha producido pueda quedar finalmente resuelta".

De otro lado, ayer se siguieron reproduciendo los comentarios de apoyo a la postura española. En esta oportunidad, el canciller chileno, Alejandro Foxley, criticó el estilo de Chávez y aseguró que sus palabras contradicían "aquello de que se puede discrepar, pero sin descalificar a las personas, sobre todo cuando entre ellos está la gran figura de la construcción de la democracia en España, que es el rey".

Foxley dijo además que Chile tenía con España "un grado más alto de alianza" que con Venezuela, aunque matizó su comentario diciendo: "Con Venezuela tenemos buenas relaciones y las vamos a seguir teniendo".

DEL CONSULTOR.
ALEJANDRO DEUSTUA. Internacionalista

El agresor impune
Entre otro instrumental hostil, Hugo Chávez ha incorporado la agresión verbal a su política exterior. Con el afán de ganar notoriedad, colocar al rival de turno a la defensiva e influir eficazmente en las "cumbres alternas", Chávez arremete contra el "enemigo". Si sus propósitos son tácticos, estos traducen violencia antisistémica sustentada en un régimen orientado al totalitarismo, que se ampara en la dictadura castrista y manipula crudamente a aliados belicosos (el señor Morales, el señor Ortega).

Chávez no valora el multilateralismo como escenario de entendimiento. Lo emplea para derruir imaginariamente el orden global (la ONU), neutralizar más el hemisférico (la OEA), bloquear uno emergente (el iberoamericano) o coactar el subregional (la CAN, el Mercosur). Para ello elige al antagonista que le rinda mayor prestigio matonesco que él identifica como poder. Y aprovecha la flexibilidad de las reglas del foro, la indisposición de quien está a cargo para frenarlo y una autopercepción de intocable que arguye con discrecionalidad insultante.

Jugando al rol de Guevara en Punta del Este o imitando al Kruschev del zapatazo, Chávez desea una guerra fría en la región. Estados serios como el Perú, Chile o Brasil deben contenerlo. Si es demasiado riesgoso, la diplomacia deberá recordar las reglas coactivas del protocolo original. Especialmente cuando Chávez decida repetir el plato en la cumbre América Latina-Unión Europea.

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