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Maceió, nuevo destino en Brasil

PORQUE BRASIL ES MUCHO MÁS QUE SAO PAULO O RÍO. ATRÉVASE A CONOCER OTRAS CALUROSAS CIUDADES. VAYA RUMBO AL NORESTE Y VISITE ESTE ACOGEDOR DESTINO

Por Carmen Escobar

No se sabe a cuántos pies de altura estamos y, la verdad, no importa. La vista desde la ventana del avión resulta más interesante que prestar atención al nombre del capitán o a la temperatura local. Es mejor observar ese mar tan azul y perfecto que parece un papel celofán y fantasear con el momento en que nos sumergiremos en sus aguas. Estamos en Maceió, capital del estado de Alagoas, en Brasil. ¿Dónde? Al noreste de este país, a 600 km de Bahía, la tierra del cantante Gilberto Gil . ¿Ya se ubicó?

SORPRESAS NATURALES
El mar que nos cautivó desde el avión nos recibe sereno y es momento de conocerlo. Aunque encontrará playas en la ciudad, como Jatiuca, Punta Verde o Pajucara (equivalentes a nuestra Costa Verde, salvando las diferencias de limpieza y orden), lo recomendable es alejarse (unos 20 km al sur de Maceió) y llegar a la Playa de Francés, ubicada en el litoral sur.

Allí nos encontramos con el clásico escenario de postal: cielo azul, palmeras, vegetación, arena que parece azúcar rubia y el perfecto mar. Es entonces cuando uno empieza a sentirse en un universo diferente: tangas tipo hilo dental que se usan sin inhibición por regias y gorditas; vendedores de comida que, en lugar del clásico cebiche, nos ofrecen, muy orondos ellos, langostas; quioscos con piñas coladas y algo que parece ser una piña congelada, raro, pero de gran aceptación; cantantes y puestos rodantes con discos piratas que emiten música que dan ganas irrefrenables de bailar; paseos en lancha que prometen llevarnos a las piscinas naturales (que se encuentran mar adentro) para ver la fauna marina, gracias a sus pisos de vidrio y paseos en unos botes voladores (embarcaciones con motor que se elevan como ala delta). Sin embargo, a pesar de la gama de servicios y personajes, uno no se siente acosado o fastidiado, pues todo transcurre con esa serenidad y alegría propia de las vacaciones. No hay vendedores entrometidos o mirones que se quieran ganar con los bikinis. Hay respeto y buena onda.

Por 11 reales (US$6 ), puede subirse a una embarcación, dar un paseo por el mar y llegar hasta una de las tantas piscinas naturales (formaciones generadas por los arrecifes). En el camino, el guía le permitirá meterse al mar y nadar a su gusto. También le mostrará erizos y estrellas de mar. Le jugará bromas poniéndole una estrella en la espalda diciéndole: "mire, ahora tiene un tatuaje natural".

Otra opción es ir a Playa de Gunga, también en el litoral sur. Esta playa ha sido considerada como una de las más lindas de Brasil y nosotros apoyamos dicha elección: cocoteros, mucho verde y el intenso azul del Atlántico. Esta resulta más apacible que Playa de Francés e igual de encantadora. Hay pocos vendedores en las orillas y si tiene sed o hambre deberá caminar hasta alguno de los quioscos que ahí encontrará. El mar, le garantizamos, es igual de calmo e impresionante.

PASEO POR LA CIUDAD
Aunque podríamos quedarnos por siempre en las playas, disfrutando del sol y el mar, al caer la tarde debemos partir. Surgen varias alternativas: ir de compras a Pontal da Barra, un barrio entero que ofrece artesanías de la zona, principalmente tejidos, bordados y crochet aplicados a mantelería, ropa, artículos para el hogar. También puede visitar una feria artesanal y comprar dos bikinis de excelente calidad por 20 reales (US$11) o recuerdos para los amigos, tomarse unas cervezas o caipirinhas en alguna barraca o simplemente caminar por el malecón.

Ya de noche, puede ir al Forró, local en el que se toca el ritmo que de nombre al lugar (forró). Estos, como el Forró de Lampiao, ofrecen el servicio de recojo del hotel al local y viceversa.

Ya en el Forró, podrá divertirse con espectáculos de baile casi acrobáticos y entretenidos, acompañado por piqueos y bebidas. Ante tanta alegría, no le quedará más alternativa que bailar. No tema hacer el ridículo. Total, aquí nadie lo conoce .

LO QUE DEBE SABER
Cómo llegar: Para visitar Maceió puede volar hasta Sao Paulo y hacer la conexión hasta Maceió. Informes, horarios y tarifas en: www.voegol.com.br
Tenga en cuenta: Si va a pasar una noche en Sao Paulo para tomar su conexión a Maceió al día siguiente, salga temprano de su hotel, pues el tráfico paulista es tan caótico o más que el limeño.
Suena feo, pero no hay que temer: A los quioscos del malecón se los llama barracas. Venden comida, bebidas y atienden hasta pasada la medianoche.
Seguridad: Puede pasear tranquilo de día. Pero no pierda de vista sus pertenencias y esté atento con los grupos de niños (tipo pirañitas).
Ecológicos: Algunos locales y hoteles están tomando medidas contra la contaminación ambiental. Por ejemplo, le recomiendan no usar más de dos papeles toallas para secarse las manos y usar lo máximo posible las toallas de los hoteles para evitar desperdiciar detergente y contaminar el mar.

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