Cabanillas y Salinas Sedó revelaron cómo intentaron acabar con el régimen dictatorial
Por Ítalo Sifuentes Alemán
Ayer, diversos protagonistas del fallido acto de insurrección del 13 de noviembre de 1992 contra la dictadura de Alberto Fujimori dieron a conocer detalles que al cabo de quince años aún resultan reveladores.
Una de estas informaciones es que, pese a estar asilado en Colombia, Alan García dio su respaldo a la insurrección que militares constitucionalistas como el ex general EP Jaime Salinas Sedó impulsaron para poner al frente del país a Máximo San Román.
La participación del ahora presidente García la dieron a conocer a este Diario los congresistas Javier Valle Riestra y Mercedes Cabanillas. La posibilidad de que San Román suceda en el cargo a Fujimori fue recordada por Salinas Sedó.
"Físicamente (García) no podía estar, pero a través de las comunicaciones su posición era de total respaldo, por supuesto que sí", refirió Cabanillas.
Aunque escueto, Valle Riestra señaló que García "claro" que participó.
Cabanillas y Salinas Sedó coincidieron en señalar que el Apra apoyó moral y políticamente esa insurrección amparada por la Constitución de 1979, para la cual también fueron convocados Javier Diez Canseco, Roberto Ramírez del Villar y Abel Salinas.
"Cabanillas, como secretaria general del Apra, me proporcionó oportunamente todo el apoyo para que una vez que se produjera el acto de insurgencia, ellos (los congresistas) participaran en la solución del problema político", manifestó Salinas Sedó.
El ex general EP indicó que "Los militares lo único que íbamos a hacer en cumplimiento del acto de insurgencia era quitarle el poder a Fujimori como jefe supremo de las Fuerzas Armadas. La solución política estaba íntegramente en manos del Congreso, que por derecho se debía reconstituir", afirmó.
Como se recuerda, el 5 de abril de ese año Fujimori dio un autogolpe y cerró el Congreso.
"La ignorancia y el silencio de algunos permitió que la insurrección terminase siendo vista como un golpe de Estado", dijo Salinas Sedó, quien agregó que San Román había comprometido la participación de Javier Pérez de Cuéllar como embajador itinerante para que , dado el caso, explicara al mundo el porqué de la necesidad de que se respetara el orden constitucional del Perú derrocando a Fujimori.
Sin embargo, Pérez de Cuéllar lamentó tener que desmentir esta versión, pues indicó que jamás hubiera sido embajador de esa revolución contra el gobierno de ese entonces de Fujimori .