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¿Solo un bloque económico?

Por Carlos E. Aramburú. Antropólogoy demógrafo

En estos días ha vuelto a surgir la polémica en torno a la integración andina y, más específicamente, en torno a la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el papel de su secretaría general. Creo que es importante señalar las dificultades de un proceso que vale la pena, pero a condición de pensar en el largo plazo y fuera de los parámetros actuales.

Empecemos reconociendo que siempre será más fácil dividir que unir, identificarnos con lo que nos separa que con lo que puede unirnos. A los países de la Unión Europea (UE) les ha tomado más de siglo y medio el proceso de integración, el que se inició por los aspectos sociales, culturales y migratorios para culminar en los mecanismos de integración política (el Parlamento Europeo) y económica (el mercado común y el euro como moneda compartida).

En la región andina hemos empezado por los aspectos económicos, que al corto plazo y debido a las diferencias ideológicas que hoy nos dividen, se ven como una traba por ejemplo para las negociaciones en bloque con la Unión Europea. Cabe preguntarnos si estas ideologías resistirán el paso del tiempo y las tendencias de la globalización de capitales, mercados y tecnología. No lo creo. Por ahora se requiere mayor flexibilidad para que los países puedan negociar acuerdos básicos que respondan a sus intereses pero dejando la puerta abierta para propuestas más aglutinantes que no se harán esperar.

Pero lo central es que una comunidad internacional no se basa solo en los vínculos económicos. Los campos de la cultura, el arte, la ciencia y tecnología y el aprendizaje de políticas públicas comunes son un campo inexplorado y que puede permitir una integración mas sólida no solo a nivel de gobiernos, sino también de los otros actores claves de la sociedad actual, las comunidades culturales, académicas, profesionales y de la sociedad civil. Para ello requerimos darle un mayor espacio a estos niveles de integración en la labor de la secretaría general de la Comunidad Andina que se ha centrado en las esferas oficiales olvidando que lo público es un campo mayor que los gubernamental.

Toda comunidad para ser fuerte debe ser plural e integrar a grupos sociales de diferente tipo e intereses. A la comunidad andina le falta precisamente eso; ser comunidad y mirar lo andino más allá de lo puramente comercial. Ello puede sentar las bases de una real integración económica en un futuro no muy lejano.

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