Enfoque mundial
Por Luis Puiggrós
La construcción de dos nuevos estadios en la capital, el Alejandro Villanueva en Matute y el Monumental de Ate, fue una estupenda noticia para el desarrollo de nuestro fútbol ya que ambas edificaciones ayudan a ampliar la deficitaria infraestructura deportiva del país. Pero estos estadios tienen sus derechos y sus deberes, los cuales se deben cumplir.
Es frustrante el ingreso al segundo de ellos, es una odisea ir al Monumental en partidos importantes. Contra Paraguay se impidió el ingreso de vehículos de los palquistas a este recinto dos horas antes de que se inicie el partido, por lo tanto los aficionados tratan de entretenerse en ese lapso, algunos en forma indebida. A esto se agrega un problema de fondo que hay que cortarlo de raíz antes de que se produzca una tragedia mayor, pues ya sucedió una.
Parte de la financiación para hacer estos estadios sale de la construcción de palcos, que los aficionados adquieren junto con el derecho de usarlos para siempre. Es como la compra de un departamento, pero estos se ubican peligrosamente encima de la mayoría de los aficionados.
Los palquistas al comprarlos también tienen sus obligaciones, y una de ellas es que tienen que someterse a la ley de la violencia en los estadios que impide que se ingrese alcohol dentro del recinto, como cualquier otro asistente al estadio, incluyendo los asistentes al mismo palco oficial. Todos tienen los mismos derechos y obligaciones.
Esta disposición no se cumple, es evidente el consumo de alcohol en los palcos, lo que los convierte en una bomba de tiempo ya que algunos palquistas se pueden pasar de tragos y, por una mala decisión arbitral o una acción del rival, pueden tener una reacción sin control, causando una desgracia.
Ya sucedió en el partido contra Paraguay, en el inicio de la Eliminatoria mundialista, cuando una tarola salió de uno de los palcos del Monumental (se dice que estaba alquilado) e hirió de consideración a Johanna Tantaruna. Estos palcos están arriba de los aficionados por lo que la agresión es fácil.
Las autoridades competentes, en especial la FPF que es la responsable del espectáculo --la FIFA le cedió los derechos de los partidos eliminatorios y alquila el estadio--, tienen la palabra. Se debe prohibir terminantemente el ingreso y el uso del alcohol en cualquier lugar del estadio, incluso en los palcos. Es mejor prevenir que lamentar.