Análisis
Por Ben Schneider. COM S.A.
La presión que impone hoy el rigor de la vida empresarial afecta la capacidad de los individuos para desenvolverse adecuadamente. Trabajar horas prolongadas tiene un límite, mientras que el desarrollar la energía interna para actuar eficientemente es una historia diferente. Si los siguientes hechos coinciden con su realidad, está engendrando una crisis de energía interna. Y son cuatro áreas las que influyen en este proceso:
El cuerpo: No logra dormir siete horas al día y se levanta cansado. Con frecuencia no toma desayuno y lo compensa con algún alimento poco nutritivo. No hace ejercicio y no se detiene durante el día para renovar o recargar energías.
Las emociones: Es irascible, impaciente y ansioso en el trabajo. No tiene suficiente tiempo para su familia, y cuando está con ella tiene la cabeza en otra parte. Tiene poco tiempo para las actividades que le gustan. No se detiene para expresar su apreciación por la labor de los demás.
La mente: Tiene dificultades en enfocarse en un tema y se distrae, en especial con el correo. Pasa gran parte del día reaccionando a crisis coyunturales y demandas puntuales, en vez de enfocarse en procesos de largo plazo. No le dedica suficiente tiempo a reflexionar y a pensar en estrategias. Trabaja en las noches y los fines de semana.
El espíritu: No pasa suficiente tiempo en el trabajo haciendo cosas que le gustan. Las decisiones que toma están influenciadas por demandas externas y no por convicciones que tiene. No invierte tiempo y energía para influenciar positivamente en los demás.
Tony Schwartz escribió un artículo en "Harvard Business Review" que da cuenta de estudios para potenciar el nivel de energía interna que posee cada ser humano. La energía proviene de cuatro fuentes en el caso del ser humano: el cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu. En cada caso, la energía puede ser sistemáticamente expandida y renovada estableciendo rituales. En el nivel organizacional, las compañías necesitan cambiar el énfasis de obtener más de la gente a invertir en ella y motivarla, para ello los individuos deben ser conscientes del concepto de energía y de cómo se puede recargar.
Con respecto al cuerpo, al margen de lo evidente, como alimentarse con dietas balanceadas, eliminar el sobrepeso y dormir lo suficiente, el estudio recomienda no almorzar sobre el escritorio de trabajo, tomar pequeños recesos en la mañana y en la tarde, y tratar de caminar en lugares abiertos para despejar la mente. Está comprobado que el ser humano puede producir en forma eficiente en ciclos de 90 a 120 minutos; después de ese período el cuerpo y la concentración decaen.
Recesos intermitentes permiten renovar la energía y producen una mejor performance. Es posible recuperar la energía en períodos cortos, si uno es capaz de desconectarse. En algunas compañías, se han instalado áreas de esparcimiento donde, en forma responsable, colaboradores pueden tomar algunos minutos para relajarse y luego volver al trabajo.
En cuanto a las emociones, estas son capaces de generar calidad de energía, en contraste con la energía física que produce el cuerpo. Mucha gente se da cuenta de que su performance mejora cuando están en un ciclo positivo con ellos mismos. Claro está que, sin lograr intervalos de recuperación, la capacidad de sostener emociones positivas por tiempos prolongados desaparece y es reemplazada por la irritación, ansiedad y hasta inseguridad. En este caso, es importante para un ejecutivo reconocer el tipo de eventos que le provocan emociones negativas.
Una forma de generar energía positiva es expresar emociones y apreciación por otros, algo que también beneficia al receptor. Algunos gerentes en vez de recibir informes mensuales de sus colaboradores en la oficina, lo hacen en almuerzos o cenas, donde, al margen de revisar el negocio, intercambian información sobre aspectos personales.
En cuanto a la mente, esta produce energía enfocada. Muchos creen que las demandas del mundo actual requieren un comportamiento "multitarea", sin embargo, no se dan cuenta de que esta actitud afecta la productividad. En otras palabras: las distracciones son costosas. Un cambio temporal del foco de atención de una tarea a otra puede incrementar el tiempo para concluir eficientemente la tarea inicial hasta en 25%.
Un ritual que puede ayudar a mantener la concentración es alejarse del escritorio para trabajar en una sala de conferencias, lejos de los teléfonos y el correo. En cuanto al trabajo en el escritorio, aquellos que han logrado establecer una disciplina para atender sus correos dos veces al día han logrado enfocar su mente y trabajar con mayor productividad.
Por último, está el espíritu humano, el cual produce energía que le da sentido y propósito a la vida. Esta energía está relacionada con actividades a las cuales el individuo le otorga mayor valor. Ha quedado demostrado que cuando el individuo está satisfecho consigo mismo, su productividad es mayor.