CON TOPES DE VENTAS, NÚMERO DE TRABAJADORES Y UN NUEVO ESQUEMA TRIBUTARIO ESTÁN EN EL DEBATE, PERO ¿SON LOS ÚNICOS TEMAS A CONSIDERAR?
Por Azucena León Torres
Aunque el PBI crece desde hace 75 meses, acompañado por un aumento en el empleo (en agosto la contratación en empresas de 10 y más trabajadores creció 8,4% según el Ministerio de Trabajo), la tasa de informalidad laboral continúa siendo una de las más altas de la región, al colocarse por encima del 70% de la PEA.
Esa preocupante realidad ha empujado al Gobierno a focalizar su atención en las pequeñas y microempresas, que emplean casi al 90% de los trabajadores del país y representan el grueso de la masa a formalizar, para lo cual debe plantear cambios sustanciales a la Ley de Promoción de las Mypes, que desde su aplicación (julio del 2003) apenas atrajo a 25.291 empresas de más de dos millones de mypes.
A diferencia de debates anteriores, estos cambios han generado enfrentamientos en el Gabinete, en el que se cocina toda clase de propuestas para hacer de la formalización un negocio atractivo para los microempresarios. Así, mientras que para Susana Pinilla la solución pasa por el aspecto tributario y social, los ministerios de Producción y de Economía coinciden en que estos se vinculen más con un tema empresarial y laboral.
¿QUIÉN TIENE LA RAZÓN?
Uno de los primeros puntos que saltó a discusión fueron los topes de ventas y el número de trabajadores para ser considerados dentro del régimen de mypes. ¿Estas exigencias deben mantenerse, ampliarse o eliminarse?
Si damos una mirada a lo que dice la legislación internacional, podemos observar que mientras en Argentina, Japón y EE.UU. se engloba como mypes a las microempresas, pequeñas y medianas empresas (y se establecen criterios de facturación de US$7,8 millones y US$3 millones), otros países de Latinoamérica asumen la misma clasificación que el régimen peruano vigente; es decir, se toma en cuenta el número de trabajadores y un tope de ventas.
¿Cuáles serían los beneficios de unificar y ampliar los criterios en cuanto a ventas? Gino Kaiserberger, asesor del Ministerio de la Producción, asegura que elevar el tope de ventas de 850 UIT (que equivalen a S/.2'932.500) a 1.500 UIT (S/.5'175.000) servirá como estímulo para el crecimiento de las mypes, pues estas no perderían los beneficios tributarios que hoy se concentran en el régimen único simplificado o RUS (ver infografía) al subir de categoría.
Agrega que está demostrado que con niveles de ventas muy bajos (de 350 UIT o S/.1'207.500, como plantea Trabajo) el saldo que le resta a una mype, luego de reducir sus gastos, no alcanza para cubrir con el pago de remuneración mínima a sus trabajadores.
Sin embargo, el viceministro de Promoción del Empleo, Javier Barreda, considera que elevar los topes de ventas sería como realizar una reforma laboral general, que incluye también a la mediana y a la gran empresa. "La discusión se ha ido a otros ámbitos, cuando debemos focalizarnos en el segmento de mypes, que tiene dificultades para ingresar a lo formal", subraya. En ese aspecto, Fernando Villarán, ex ministro de Trabajo, considera que la posibilidad de elevar los topes de ventas sí podría analizarse, porque el panorama económico ha variado y las empresas están hoy un poco más consolidadas.
Miguel Jaramillo, especialista en temas laborales de Grade, cree que la discusión en el tema de venta no es prioritaria, pues lo más importante es analizar otros aspectos como la productividad y la competitividad para aumentar el nivel de ingresos de las mypes.
TOPE DE TRABAJADORES
Respecto al tope establecido de 10 de trabajadores para las mypes, Kaiserberger también considera indispensable eliminarlo porque desalienta el empleo. Sostiene que si se excede dicho número, para no perder los beneficios del régimen, las microempresas tienden a contratar irregularmente a otros trabajadores.
Villarán, en cambio, sostiene: "No creo necesario eliminar la segmentación por número de trabajadores, en ninguna de mis investigaciones he visto que una empresa que haya crecido y pasado a otro estatus oculte a su trabajador, nadie quiere quedarse chiquito para mantener determinados privilegios. Todo lo contrario, lo que busca es crecer". Mientras que el viceministro Barreda agrega más bien que esta categorización es vital para efectuar una labor de fiscalización y evitar la explotación laboral y el subempleo.
¿PROGRAMA SOCIAL?
Un aspecto novedoso de la propuesta de Susana Pinilla es la creación de la microempresa familiar, que estará constituida hasta por 5 trabajadores. Para estas se propone cierto tipos de facilidades, como la posibilidad de establecer un ingreso del trabajador por debajo del sueldo mínimo. El viceministro Barreda afirma que el ministerio intenta partir de una realidad: en este segmento está la mayor masa de trabajadores, por lo que se necesita otorgar herramientas más agresivas para formalizar.
Pero la creación de esta nueva figura no es bien vista por laboralistas ni por especialistas del sector. Julio Gamero, investigador del CIES, y la especialista en temas laborales Beatriz Alva Hart opinan que al establecer otro tipo de segmentación complicaría la legislación, que debe apuntar a ser lo más simple posible. "No podemos incorporar a un régimen especial un grupo que no genera excedentes (ganancias) ni confundir unidades familiares con empresas, cuando no lo son y estas solo laboran para sobrevivir", anota Gamero.
Lo que sí observan como una alternativa interesante para formalizar es la creación de un impuesto único o monotributo, que además de considerar un pago único de 10% por concepto de IGV e IR, también incluiría la seguridad social. "La diferencia con el actual RUS es que ese mecanismo ya se encuentra obsoleto y no considera la seguridad social. Creo que este es el mejor momento para plantear tal opción y para evaluar su viabilidad debe formarse una comisión integrada por representantes de los sectores Trabajo, Producción, Economía y Sunat", señala Villarán. Es importante indicar que, pese a los beneficios que incluía el régimen simplificado, la formalización de mypes no se aceleró.
RUTA POR DEFINIR
La gran interrogante que surge en medio de esta discusión es: ¿los temas que se están discutiendo son las mejores alternativas para solucionar los problemas que impiden la formalización de las mypes.
Las posiciones están divididas. Para Luis Triveño, director ejecutivo de Pro Expansión, y Ángel Neyra, presidente de la Asociación de Talleres y Empresas de Metalmecánica del Perú, no lo son necesariamente. "Los argumentos de las partes interesadas son válidos, pero creo que no abordan el problema principal. Lo importante no es formalizar sino conseguir que el salto que las empresas informales hacen a la formalidad sea sostenible y eso solo se consigue cuando las empresas son capaces de crecer y generar excedentes cada vez mayores", afirma Triveño.
Se espera que este miércoles el Consejo de Ministros someta a votación las propuestas. Sin embargo, luego de lo dicho por Triveño, queda claro que la discusión no solo debe concentrarse en lo laboral y tributario: por el contrario, esta debe ir más allá y abarcar también temas de competitividad y rentabilidad, si lo que se desea es tener una ley sostenible. El tema de mypes es más complejo de lo que parece, por lo que vale la pena esperar más, antes de tomar una decisión que corre el riesgo de ser política.
MÁS DISCUSIÓN
En busca de una solución integral
4 Para Pro Expansión, si existen tantas perspectivas o intereses tan distintos será muy difícil llegar a un consenso. Por lo tanto, se corre el riesgo de tomar las mismas decisiones insuficientes que ya se tomaron años atrás.
4 Uno de los aspectos que debe ser abordado y que generalmente no se toma en cuenta es cómo hacer para que las empresa vendan más o accedan a mercados grandes. Esta pregunta es común entre los informales.
4 Para Treviño, es necesario crear una plataforma legal e institucional que promueva el crecimiento empresarial y acompañar esta iniciativa con medidas específicas (de corte tributario quizá) que aseguren una transición gradual hacia el crecimiento.