VENECIA. "Desde que llegué el primer día con mi esposa pensé: este lugar es excepcional. Allá uno se encuentra con miles de monumentos históricos, con museos y con conciertos de música barroca en diversas partes de la ciudad. Por suerte, cuando viajamos era temporada baja --esto es cuando en Lima es verano-- entonces todo estaba rebajado. El puente del Rialto y la plaza San Marcos son los lugares que más me gustaron conocer. Ambos tienen una arquitectura y un diseño extraordinarios. Recuerdo que con mi señora nos andábamos preguntando por qué en algunos lugares había unas tarimas de madera puestas sobre el piso , hasta que, por simple curiosidad, le preguntamos a unos italianos sobre esto y resulta que cuando subía la marea de los canales, muchas veces las calles se inundaban de agua y entonces esas tablas servían para que la gente pudiera caminar. Me encantó, además, encontrarme con tantas personas amables y atentas con los turistas. Creo que lo que siempre va a hacer falta en este lugar es tener tiempo para visitar todo lo que hay y, sobre todo, tener ropa suficientemente gruesa. De lo contrario, uno puede sentir que el frío te golpea hasta los huesos. Y, claro, traer mucho dinero en el bolsillo, porque en realidad esta es una ciudad sumamente cara".