Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google

Policía aún no captura a unos nueve mil requisitoriados por subversión

Por Óscar Castilla

El presidente Alan García dijo ayer que había 1.800 liberados por el delito de terrorismo, pero nunca mencionó la cifra de 9.771 buscados por la justicia por cometer este delito, según estadísticas de la misma División de Requisitorias de la PNP. Pero peor aún que esta cifra es la de solo 12 inculpados capturados en lo que va del 2007.

García también olvidó que la misma Policía, la Dirección contra el Terrorismo (Dircote), es la responsable de vigilar que las personas que salen liberadas por acceder a beneficios penitenciarios no vuelvan a las filas de la subversión. Esto se desprende de los artículos siete y ocho del Decreto Legislativo 927 publicado en el 2003.

Otros órganos encargados de esta tarea son el Ministerio Público y la Oficina de Tratamiento en Medio Libre dependiente del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), que son apoyados por la Dircote y sus unidades especializadas en todo el país.

Todos estos organismos, según el decreto legislativo, están facultados para solicitarle al Poder Judicial que autorice vigilancia electrónica de los liberados mediante filmaciones y grabaciones de audio en lugares públicos y en locales donde se sospecha que se desarrollan actividades vinculadas con el terrorismo. Toda esta información fue confirmada por el presidente de la Sala Penal Nacional, Pablo Talavera, quien mostró serios reparos a la propuesta del presidente García para hacer pública la lista de los 1.800 liberados por terrorismo en los últimos años.

MEDIDA INÚTIL
Talavera señaló que los condenados por terrorismo tienen serios problemas para reinsertarse laboralmente y que la aparición de sus nombres en una lista pública agravaría esta situación. De otro lado, dijo que la medida propuesta por García no afectaría en nada a los que sí han retomado las armas ya que se supone que ellos están en la clandestinidad, así que no les afecta si sus nombres se hacen públicos o no.

"Aquel que comete delito de terrorismo entra a la clandestinidad. Le da lo mismo que den su nombre porque siempre ha trabajado de forma secreta", concluyó el presidente del tribunal que juzgó y condenó a los cabecillas del MRTA y de Sendero Luminoso, Víctor Polay y Abimael Guzmán, respectivamente.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google