LA ÚLTIMA
Por Jorge Barraza. Periodista
Tenía razón Del Solar: estaba mejor Perú. Lo demostró ante el equipo más peligroso del mundo, el único que parece estar durmiendo la siesta y de pronto ¡pum!, a buscarla adentro. El rey del gol en frío. Comandado por ese iceberg fabuloso que es Kaká. Un jugador que parece venir distraído, mirando vidrieras y de repente mira un ángulo y ¡pam!, la coloca ahí. Lo hace en todos los partidos y nadie logra adivinar cuándo sacará el misil.
Entre las obligaciones de los futbolistas peruanos debería incluirse ver un video de Kaká todos los días. ¡Nunca patean al arco! Siempre un pasecito más, un enganche más, una gambeta más. Todavía no se inventó la fórmula para hacer goles sin buscar el arco. Gracias a un remate a puerta, que se iba desviado, pero remate al fin, llegó el gol de Vargas-Lucio (mitad y mitad).
Aunque tímidamente, apareció el sol en el horizonte peruano. Tuvo a favor la insólita cautela brasileña, que ya es un sello en este equipo de Dunga. Pero hubo mérito propio; para empezar, un cambio radical de actitud. Acasiete logró contagiarlos a todos.
Tuvo orden Perú. Jugó con acierto la pelota y, sobre todo, presionó al rival sobre la pelota; no lo dejó hacer libremente; anticipó siempre. Ese es el fútbol que se juega hoy en el mundo. El que no lo entiende va último.
No comprendimos la salida de Guerrero. ¿Estaba sentido? El '9' necesita un socio al que se la pueda tocar y que se la devuelva redonda. A propósito, en junio, cuando se reanude la competencia, será la hora de Manco.
Aprobado el arquero Penny, ese puesto no genera problemas. Criterioso Lobatón, importante Vargas, desconocido Farfán, conocido Pizarro
El empate abre esperanzas; sin embargo, hay que ganar. De a uno nadie escala. Paraguay es una máquina, Brasil y Argentina no tendrán problema alguno, queda un cupo y medio para el pelotón. Colombia, Chile y Uruguay pugnarán en esa franja, serán los rivales directos.
Ecuador fue arrasado en Asunción. Pudo recibir diez goles. La imagen de Luis Fernando Suárez despidiéndose de los jugadores en el mismo banco de suplentes, tras los pitazos del juez, es a la vez inédita y demostrativa de lo que sintió en esos espantosos 95 o 96 minutos que duró el naufragio. Y de lo que se vive hacia adentro del equipo. Los rumores que rodean a la selección ecuatoriana hablan de división en el plantel, de dos bandos en pugna. Y además, lo esencial, lo que nadie quiere admitir: no hay jugadores.
Con Ecuador en crisis, sin técnico, Perú tiene la imperdible ocasión de empezar a sumar de a tres. Allí se verá la madera de este equipo.