Por Augusto Ortiz de Zevallos. Arquitecto
Hace pocos años la avenida Conquistadores era una colección de fracasos y abandonos. Hoy que nuestro proyecto de arquitectura urbana cambió el espacio público con atractivas veredas, es una vitrina de éxito constantemente renovado y un proyecto que ha sido replicado en sus conceptos y en su lenguaje. En Conquistadores ahora se invierte mucho y es un valor seguro.
Restaurantes recién llegados vienen con sus estacionamientos bajo el brazo y las marcas de moda y diseño quieren estar para lucir su identidad, personalidad y "look".
Diseñar bien y responder a un lugar es un buen negocio para todos, y, como ha reflexionado El Comercio editorialmente, no hay que ver el espacio público de Lima como cotos de caza ni como colecciones mercantiles de enclaves e islas cerradas, sino como un lugar que debe ser ofrecido al disfrute de todos. En el espacio público bien articulado, su carácter verdaderamente público y no privado es un aliciente para incrementar las actividades económicas, para la calidad de vida cotidiana, para una mayor seguridad, para tener el sentido de pertenecer y, entonces, para mejorar ciudad y ciudadanía.