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Se necesitan 19 votos para convocar una asamblea y remover a Burga

Más que un problema coyuntural, es un tema de estructura. El cáncer del fútbol peruano no es responsabilidad de un mal técnico o de un pésimo jugador, sino que entierra sus raíces en una dirigencia en crisis perpetua, que sostiene un sistema deportivo que hace rato ya colapsó. En ese sentido, más urgente que reemplazar a José del Solar es sacar a Manuel Burga.

Para reemplazar al presidente de la Federación Peruana de Fútbol existen tres caminos. 1) Que renuncie (posibilidad lejana dada la terquerdad de Burga por mantenerse en el cargo). 2) Que sea derrotado en elecciones (imposible dado que Burga ya le ganó los comicios a Federico Cúneo hace un par de meses). 3) Que lo revoque la asamblea de bases de la FPF.

¿De qué trata esta última y hoy única opción? Pues de que 19 de los 37 miembros de la junta de la Federación Peruana de Fútbol --incluidas las ligas departamentales-- convoquen a una asamblea extraordinaria y decidan el inmediato reemplazo de Burga. Es legalmente posible y, si se trabaja esta alternativa con paciencia, muy factible.

Si damos por seguro que Alianza Lima, Sporting Cristal, la 'U', Bolognesi, San Martín y Boys son contrarios a Burga, queda por convencer a 13 jefes departamentales de que se sumen al pedido. Serían, incluso, menos votos los necesarios si recordamos que Cúneo ya captó la adhesión de 5 líderes provinciales más en la última elección.

Ante un revocamiento con todas las de la ley, Burga no tendría defensa posible, pues las bases que lo expulsarían serían las mismas que en su momento lo entronizaron.

Esta salida, sostenida en bases legales y amparada en los estatutos vigentes de la federación, resulta menos traumática que el camino de la desafiliación, que no garantiza necesariamente la salida de Burga ya que la FIFA pediría que lo repongan en su cargo a cambio de reactivarnos internacionalmente.

La derrota de 5-1 duele, pero resulta un poquito más tolerable si se la mira como una opción para refundar el fútbol peruano. Con esa meta asumida es clave no apuntar a los pies o a las manos, sino a la cabeza. O sea, a Burga.

LA DESAFILIACIÓN
4 En caso de desafiliación ningún equipo peruano podría jugar partidos internacionales.
4 Los clubes no jugarían torneos como la Libertadores o la Sudamericana.
4 Los jugadores quedarían libres automáticamente. Cualquier club del mundo los podría contratar y los clubes locales perderían parte de su patrimonio.
4 Para volver a incluirnos en el mapa mundial, la FIFA pediría que reincorporen a Burga.

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