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Hermanos Sánchez Paredes en 'lista blanca' de presuntos narcotraficantes

Perciles, el mayor, fue sindicado como capo de la droga y asesinado en 1991. En la relación también se incluye al alcalde de Pucallpa, Luis Valdez

Por Miguel Ramírez. Unidad de Investigación

Los hermanos Manuel, Santos Orlando, Fortunato Wilmer y Amanda Francisca Sánchez Paredes fueron incluidos por primera vez en la lista oficial en la que figuran los más importantes sospechosos de narcotráfico que operan en el país.

Los cuatro son hermanos de Perciles Sánchez Paredes, quien fue considerado un poderoso narcotraficante entre los años setenta y ochenta y que terminó asesinado a balazos en 1991, en Trujillo.

Otra novedad importante de esa lista es la inclusión del alcalde de Pucallpa, Luis Valdez Villacorta, quien la semana pasada, en un controvertido fallo judicial de la Corte Superior de Ucayali, fue absuelto sobre su participación intelectual en el asesinato del periodista Alberto Rivera.

El documento, al que El Comercio tuvo acceso, fue elaborado hace dos semanas por los organismos de inteligencia antidrogas del Ministerio del Interior y de la Policía Nacional, la Dirección Contra el Terrorismo, el Ministerio Público y el Poder Judicial, luego de que sus más altos representantes se reunieran durante cuatro días seguidos en un hotel limeño. En las sesiones también participaron representantes de la DEA, el organismo estadounidense que combate el narcotráfico en el mundo.

Los hermanos Sánchez Paredes manejan una cuantiosa fortuna, heredada de Perciles Sánchez, el hermano mayor, quien amasó millones durante los ochenta y entre 1978 y 1988 fue encarcelado en cuatro oportunidades, acusado por tráfico de drogas. Fue absuelto en 1988 por una sala de la Corte Suprema de Justicia, lo que originó un escándalo judicial y político.

Los cuatro hermanos de Perciles Sánchez, incluidos en la relación de los supuestos capos de la droga peruana, son actualmente dueños de quince minas en La Libertad y Áncash, tienen empresas de transportes, hoteles de lujo, centros comerciales, tanto en Trujillo como en Lima. También son dueños de empresas en Panamá, manejadas por sus hijos y sobrinos.

LA LISTA BLANCA
Esta es la primera vez que el clan familiar en pleno es incluido en esta lista que lleva como título "Novena actualización de la relación de personas que se encuentran registradas e identificadas por la Policía Nacional del Perú, Ministerio Público y organismos de inteligencia especializados en la lucha contra el narcotráfico, considerados dirigentes, jefes o cabecillas de firmas, cárteles y organizaciones dedicadas al tráfico ilícito de drogas (TID) en el ámbito nacional e internacional, al lavado de dinero, al tráfico ilegal de armas (vinculados al TID) y a la comercialización ilegal de insumos químicos fiscalizados".

Este documento se elabora cada año por mandato expreso de la Ley de Lucha contra el Tráfico de Drogas (Decreto Legislativo 824), dictada en 1996. Es parecida a la Ley del Kingpin Act, la lista de los más importantes narcotraficantes del mundo que elabora el Gobierno de Estados Unidos.

Dos fuentes que participaron en las reuniones explicaron que la inclusión de los Sánchez Paredes se basó en nuevas informaciones de inteligencia, en versiones de testigos, en documentos clasificados, en archivos policiales reactualizados, que han logrado recopilar hasta el momento las entidades antinarcóticos y la oficina de la DEA en Lima.

"La lista no tiene carácter legal. Pero su importancia radica en que todos los organismos presentan y exponen lo obtenido sobre determinada persona o candidato en los dos últimos años. Si la información coincide, entonces esta persona es incluida en esa relación, y los esfuerzos se encaminan a profundizar una investigación formal sobre este objetivo", dijeron.

UN OSCURO PASADO
Según versión de las fuentes consultadas por este Diario, los antecedentes e investigaciones que desde hace muchos años tienen los cuatro hermanos Sánchez Paredes (de los cuales siempre salieron bien librados) fueron expuestos, analizados y actualizados por los organismos de inteligencia durante las reuniones.

Tal es el caso de Manuel Sánchez Paredes, quien en 1976, 1977 y 1980 fue investigado por fabricación, transporte, venta de cocaína y comercio internacional de narcóticos, lo cual consta en los archivos policiales de la época. En el 2004 también fue sindicado como sospechoso del asesinato del alcalde de Santiago de Chuco, Eberth Rojas.

A Fortunato Wilmer Sánchez Paredes, representante legal de la empresa minera San Simón, también lo investigaron en 1977 como abastecedor de cocaína. Lo mismo ocurrió con Santos Orlando y Amanda Francisca Sánchez Paredes investigados supuestamente por fabricar pasta básica de cocaína. Hoy los hermanos tienen pendiente una investigación oficial por un presunto desvío de insumos químicos al narcotráfico.

En las reuniones, siempre según las fuentes consultadas por este Diario, también se actualizó el caso de Segundo Simón Sánchez Paredes, quien fuera asesinado el 11 de diciembre de 1987 en su hacienda de la ciudad de Pachuca, en México. Junto con él también fue acribillada a balazos la joven huanuqueña Elizabeth Van Hemelrijck Herrera (18). En el sótano del lugar donde fue victimado, la policía mexicana encontró un laboratorio clandestino de cocaína y 135 kilos de esa droga.

Miguel Arévalo 'Eteco', el hombre de Nicaragua
En esta nueva lista volvió a ser incluido Miguel Arévalo Ramírez, (a) 'Eteco', nacido en Tocache y actualmente magnate de la aviación aerocomercial en Nicaragua, Honduras y El Salvador.

Hace varios años obtuvo la residencia estadounidense y es dueño de Atlantic Airlines, que opera una flota de 30 aeronaves. Según información de los organismos de inteligencia que elaboró la relación de sospechosos de narcotráfico, Miguel Arévalo traficaría entre 15 y 20 toneladas de cocaína anualmente, desde el Perú hacia México.

En febrero del 2006, cuando este Diario se enteró de que en junio del 2005 Arévalo había sido incluido en esta lista blanca, lo buscó en Miami para obtener su versión, así como para averiguar sobre la forma en que había hecho su fortuna, pero nunca dio la cara. A través de un representante que se identificó como Guillermo Lara, trató de confundir a este periodista. Argumentó que la persona que buscábamos era alguien que tenía su mismo nombre. "Mi opinión es que es un homónimo. Es un error de persona. No me parece en absoluto que sea Miguel Arévalo", dijo Lara. Después, respondiendo a un cuestionario que El Comercio le envió a su correo electrónico personal, Arévalo respondió: "¿Cómo puedo yo estar involucrado en todo esto? Es ilógico, estúpido e irresponsable".

El año pasado, la División de Investigación Financiera de la policía antidrogas (Dinfi) abrió una investigación contra Arévalo. Y a inicios de este año, un grupo especial de la policía antinarcóticos le abrió una nueva investigación por sus presuntos vínculos con el narcotraficante Fernando Zevallos (hoy preso en el penal de Piedras Gordas) y su participación en un supuesto envío de diez toneladas de cocaína a México.

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