Argentina pide que se limite el turismo en la Antártida tras el colapso de crucero
Por Moisés Ávila Roldán. Corresponsal
SANTIAGO DE CHILE. Los 154 pasajeros del crucero Explorer están a salvo en Chile. Algunos de ellos se encuentran en Santiago de Chile, preparándose para partir a sus países de origen. Otro tanto recién arribó a Punta Arenas, en el extremo sur, y un grupo se quedará a conocer tierras chilenas. A pesar del final feliz, el hundimiento del crucero en aguas antárticas, luego de que chocara contra un iceberg, el viernes último, no ha pasado desapercibido para las autoridades argentinas.
El Ministerio de Medio Ambiente de ese país recordó que la Antártida -- donde Buenos Aires también tiene jurisdicción-- no está destinada para actividad turística, por lo que hizo un llamado a las naciones que comparten territorio en la zona a restringir los viajes. En esta temporada se prevén unos 30.000 visitantes, en distintas embarcaciones.
Romina Picolotti, ministra argentina de Ambiente, consideró que los estados tienen que realizar un mayor esfuerzo para ser más rigurosos en los controles. Las temporadas de cruceros en aguas australes se inician en noviembre y culminan en marzo aproximadamente.
La funcionaria adelantó que pedirá explicaciones a la empresa GAP Adventures por el posible daño al medio ambiente. Indicó que el hundimiento del Explorer es una llamada de atención.
"No tenemos por qué tener combustible flotando. Ahora trabajaremos en limitar el flujo turístico, que en los últimos años se duplicó", señaló Picolotti a la agencia Télam. Precisó que la mancha de combustible dejada por el buque luego de su naufragio es de cinco kilómetros de diámetro y unos ocho de largo. El barco quedó a mil metros de profundidad.
EL DATO
Tranquilidad y pesar
Los viajeros del Explorer lograron comunicarse con sus familiares, desde la base chilena Eduardo Frei. Para algunos de los tripulantes, principalmente filipinos, este crucero era su único lugar de trabajo, por lo que lamentaron aun más el incidente.