Víctimas eran mujeres de entre 15 y 19 años captadas para la prostitución. De las más de 8 mil denuncias recibidas en tres años, 571 siguen sin resolver
Por Fabiola Torres López / Elizabeth Salazar Vega
"Me han secuestrado. No llames a la policía, sino me matan". Rafaela Mauricio no dio crédito a los ocho mensajes que ingresaron a su celular el día en que desapareció su hija Jacqueline, pues los textos denotaban faltas de ortografía que su hija no tenía. Pero sirvieron para sembrar la duda en ella y hacer que tardara nueve días en sentar la denuncia.
Desde su casa en Bellavista, Rafaela cuenta que se ha topado con decenas de "regrese después" o "seguro se fue con el novio". Han pasado cuatro años y nada. La última vez que vieron a la joven, entonces de 17, fue cuando iba a casa de su prima Maritza, quien siempre la invitaba a comer o le tomaba fotos. Rafaela reza por que su hija no esté en manos de explotadores sexuales, pero tiene sospechas: el círculo de amigos de Maritza era gente vinculada a cadenas de hostales, saunas y discotecas de fachada.
"No sé cómo pero ella tuvo que ver. No se inmutó con la desaparición. Tenía dinero pese a que no trabajaba. Ahora se ha ido a Dinamarca", dice. La PNP hizo algunos interrogatorios y se abrió un proceso en la Fiscalía Provincial Penal 2 del Callao, pero no hay más pistas.
RELACIÓN CONFIRMADA
Cada día la policía recibe unas siete denuncias por desaparición de personas. Los móviles son: fugas de adolescentes enamorados; peleas conyugales que terminan con el rapto del hijo por uno de los padres; niños perdidos y adultos que, por alguna razón, nunca llegaron a su destino. La mayoría son encontrados, otros permanecen desaparecidos por meses o años.
El coronel PNP Antonio Rodas, jefe de la División de Personas Desaparecidas, estima que de cada diez casos tres quedan en la incógnita absoluta. En este grupo puede estar escondida la trata o el comercio de personas, sobre todo de mujeres adultas y menores (niños y adolescentes) reclutados para trabajos forzados, prostituirse, mendigar, ser vendidos o ser usados en el tráfico de órganos.
Hasta el año pasado la vinculación entre la trata y las desapariciones era casi una hipótesis policial, pero al indagar en el nuevo Sistema de Registro y Estadística (RETA) de la Dirincri se pudo cruzar información y descubrir que ocho de las 147 víctimas liberadas de manos de tratantes (hasta setiembre) habían sido reportadas como desaparecidas por sus familias. Todas eran mujeres de 15 a 19 años.
Una de ellas es Jhovany. Su rostro de niña no pudo ocultarse tras el DNI falso que mostró el administrador del burdel Las Visitadoras, en Huaral, cuando la policía lo intervino en agosto. Sin inmutarse, este hombre sacó un fólder en el cual decía guardar la documentación de las chicas que "voluntariamente" llegan al lugar. Pero la Unidad de Trata de Personas de la PNP confirmó que tres de las 20 mujeres halladas eran adolescentes de 14, 16 y 17 años obligadas a prostituirse. La denuncia de desaparición interpuesta por una de las madres ayudó a desenredar la madeja: "Salió a buscar trabajo, pero dicen que la vieron en Huaral", se leía en la denuncia.
En los registros también se encuentra el caso Melliz, dos hermanas de 17 y 16 cuyos padres las buscaban en el cono norte, pero habían sido captadas y llevadas a Ecuador para prostituirlas. El caso Cedeño es inverso, pues se trata de una menor ecuatoriana de 17 años que, con amenazas de muerte, estuvo retenida tres meses en el prostíbulo Las Cucardas. El padre de la joven llegó a Lima siguiendo su pista. El tratante, identificado como José Salas Peralta (28), sigue prófugo.
"La trata se inicia generalmente con una desaparición porque una vez que la víctima llega al destino, la aíslan y pierde todo contacto con la familia", dice Ana Salvadó, directora ejecutiva para América Latina y el Caribe de la organización Save the Children. La desaparición puede ser forzada, pero también voluntaria, pues hay casos en que el tratante es una persona en quien la víctima confiaba.
EL FALSO VENDEDOR
Los niños y adolescentes que hacen malabares en las esquinas deben conocerlo: lo llaman 'Claudio', tiene 18 años, y al igual que ellos se gana la vida en las calles, pero vendiendo caramelos. O al menos eso aparentaba.
El atestado policial 553-2007 del 19 de octubre da cuenta de una investigación de casi dos años en la que se sindica a 'Claudio' como el encargado de captar a niños trabajadores para llevárselos a Máximo Araujo Alvarado (45), quien convivía y abusaba sexualmente de ellos. Según el documento, al menos dos menores de 15 años provenientes de El Agustino y Breña fueron víctimas de este dúo.
Inteligencia de la PNP determinó que 'Claudio' y Máximo ganaban la confianza de adolescentes con problemas familiares haciéndoles creer que con ellos estarían seguros. Cuando lograban esto, no había necesidad de obligarlos a quedarse. "Me preguntaba si quería tener relaciones y yo decía no. No insistía", se lee en el testimonio de uno de los chicos. Meses después, cuando el menor se alejó por completo de su familia, lo violó.
Las madres los dieron por desaparecidos, pero Máximo se las ingenió para falsificar documentos y llevarlos a Ecuador, Argentina, Tumbes y Chiclayo, donde los hacía trabajar como malabaristas o eran usados de 'campana' en hurtos. En agosto, los chicos fueron encontrados en Lima. La PNP arrestó a Máximo y formalizó la denuncia por tráfico de menores. 'Claudio' y otros cómplices han sido identificados, pero no detenidos. Probablemente este sujeto siga en las calles del Cercado haciéndose pasar como vendedor de caramelos para contactar con otros niños.
NO EXISTEN PLAZOS
La falta de confianza y comunicación entre padres e hijos permiten que un chico busque ayuda fuera del hogar. "Cuando la familia relata un episodio de fuga a la policía la pregunta es ¿por qué se van? Un adolescente con problemas familiares será vulnerable a sujetos que se aprovechan de su estado emocional", explica María Pía Hermoza, de Acción por los Niños.
Solo entre el 2005 y octubre de este año, la policía recibió 8.269 denuncias por desaparición de personas. En 571 casos no hay rastros. Sea cual sea la sospecha del móvil de la desaparición, cabe indicar que no existen plazos ni de 24 o 48 horas para presentar la denuncia en la comisaría más cercana. La policía no puede negarse a recibirla. "Las dos o tres primeras horas posteriores a la desaparición son vitales, más aun si se sospecha de trata", apunta Salvadó.
Las mafias que comercializan personas cuentan al menos con tres integrantes: uno capta a la víctima, otro la traslada al interior o exterior utilizando documentación falsa y, por último, un tercero la deja con su explotador, según explica el mayor Jorge Gonzales, jefe de la Unidad de Trata.
Para desorientar a la víctima suelen trasladarla por distintos departamentos antes de dejarla en su destino. De los casos registrados en lo que va del año, el Ministerio del Interior y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) han identificado 16 rutas de trata interna en zonas como Huánuco, Moquegua, Iquitos, Piura, Cusco, Puno, Arequipa, Lima, etc.
La facilidad para trasladar a la víctima ayuda a su desaparición. El Código del Niño y Adolescente dice que para viajes al interior basta con la autorización de uno de sus padres. ¿Pero cómo saber si el adulto que lo lleva es su familiar? En los terminales terrestres no se fiscaliza el tránsito de menores.
En el caso de trata internacional, la Dirección de Migraciones reconoció que durante el trámite del pasaporte para menores es difícil detectar si la partida de nacimiento presentada le pertenece al niño. Ello --como ya informó este Diario-- fue aprovechado por la banda de los hermanos Rosales Gallo, quienes sacaron del país a 17 niños rumbo a EE.UU.
LAS CIFRAS
440% de los 5.500 casos de adolescentes prostituidas en Lima serían víctimas de trata, según la ONG Flora Tristán.
49.000 billones de dólares mueve la trata de personas en el mundo, según la Unicef.
450.000 menores de todo el país trabajan en lavaderos de oro, de acuerdo con cifras de la OIT.
EL DATO
El 40% de denuncias relacionan a adolescentes entre 13 y 17 años con historias amorosas que terminan en fugas.
Sendero también explotó a niños
La trata de personas no es un delito nuevo en el país. Entre los años 80 y 90, la organización terrorista Sendero Luminoso (SL) reclutó por la fuerza o con engaños a decenas de niños para utilizarlos y obligarlos a realizar actividades en las que expusieron hasta su propia vida. Este delito, denominado ahora trata de personas, tuvo tal dimensión que incluso la Defensoría del Pueblo registra 46 casos de niños menores de 4 años que desaparecieron en esas circunstancias.
El informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) indica que los subversivos captaron, llevaron lejos de sus familias y utilizaron a niños para formar la organización denominada Pioneros Rojos, obligada a cumplir múltiples tareas. Los menores de 11 años eran utilizados en labores de vigilancia, mensajería, espionaje, provisión de alimentos y traslado de municiones.
Asimismo, SL los utilizó en lo que llamó niños-bomba. Esta modalidad consistía en entregar a un menor unos cartuchos de dinamita con la mecha encendida. Luego debía correr aproximadamente cien metros y soltar la dinamita en el objetivo.
Se trató de una violación de derechos humanos contra las personas más vulnerables. La mayoría de familias de los chicos nunca más volvió a saber de ellos. No saben si están vivos o muertos.
AL GRANO
CARLOS ROMERO RIVERA. ONG CHS ALTERNATIVO
La investigación no acaba al encontrarlos
4¿En qué momento una denuncia por desaparición se convierte en posible trata?
Lo normal es que cuando se encuentra a la persona se cierra el caso, pero si se descubre que la víctima fue violada o fue transportada por alguien a otra zona, ahí la investigación toma otro matiz. Si la persona no es encontrada aún, la policía está obligada de seguir el caso así transcurran años. Es importante señalar que la familia debe reportar si la persona aparece. Debe colaborar.
4El Sistema RETA ha permitido conocer esta vinculación, pero los casos no son muchos...
Este sistema se aplica solo en Lima y otras ocho ciudades del interior desde hace un año, y aun así nos ha arrojado resultados interesantes, pues antes había muchos errores para tipificar la trata de personas. Puede que antes hayan llegado a las comisarías casos de menores que estuvieron desaparecidos y fueron explotados, pero no se relacionaba ambos aspectos. Cuando la policía recibe un caso de personas no habidas, la trata no es lo primero en lo que se piensa, pues la mayoría son otro tipo de móviles, pero al ser este un delito delicado no puede dejarse de lado.
4¿Aún hay dificultad para identificar a la trata como delito?
Muchas veces ni siquiera las víctimas de trata son conscientes de su situación. Captarlas, amenazarlas o seducirlas para evitar que se vayan, y luego explotarlas, eso es trata. Pero si bien aún entre las autoridades policiales y judiciales existe desconocimiento de ello, se están desarrollando capacitaciones para poner este tema en agenda.
EN PUNTOS
4La Red Peruana contra la Pornografía Infantil señala que los niños menores de 5 años pueden ser vendidos a matrimonios que no pueden tener hijos. Los de 9 a 15 años podrían caer en manos de explotadores sexuales.
4Si una persona desaparece, siente la denuncia en la comisaría o acérquese a la División de Personas Desaparecidas de la PNP, ubicada en avenida España 323-Lima. También puede llamar al 330-7068 o 431-8140.
4En www.latinoamericanosdesaparecidos.org/peru puede ver a todos los reportados como tal. Usted puede dejar un mensaje en la página si tiene algún dato sobre el paradero de uno de ellos.