Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google

Show sin culpa

Por Fernando Vivas

"El diario de Patricia" tendría, a lo sumo, una responsabilidad moral, mas no civil, por no haber previsto que el psicópata Ricardo, quien padeció el rechazo de su ex pareja Svetlana, la perseguiría días después hasta acuchillarla.

El crimen tiene muy ocupadas a las ligas españolas contra la telebasura que, esta vez, han logrado que algunos juristas y funcionarios públicos se pronuncien. Lo han hecho en condicional, pero la prensa de espectáculos los cita en afirmativo, alentando un debate que, con estas distorsiones, se convierte en un debate basura. Por ejemplo, Montserrat Comas, presidenta del Observatorio de la Mujer del Poder Judicial español, ha dicho --según cable de Europa Press-- que "no existe ningún tipo de responsabilidad directa o indirecta del programa en el crimen". Y añadió que podría haber responsabilidad civil solo "si se confirma que no existía consentimiento de la mujer".

En realidad, la trágica Svetlana no fue informada de que la encararían con Ricardo. La productora Boomerang ha reconocido ello, lo que no debe extrañar, pues las sorpresas son la clave de los 'talk shows'. El programa, siguiendo códigos dramáticos con los que cualquier participante está familiarizado, ocultó a Svetlana los detalles, pero ella sabía que al participar en el show se exponía a emociones fuertes. Ante esta imprecisión, será un reto judicial aplicar el concepto de consentimiento. En tanto, Boomerang asegura que ni la mujer ni Ricardo contaron, al ser entrevistados antes del programa, que en su pasado había una denuncia de maltrato y una orden de protección legal en favor de Svetlana.

¿Se hubiera evitado el reencuentro si los productores se enteraban de ello? La duda pesa, pero no condena a nadie más que a Ricardo. No lo ayudaron a empuñar el puñal ni la conductora Patricia Gastañaga, que estuvo fría y escéptica mientras él se arrodillaba ante Svetlana --según la veo en You Tube--, ni el público que, a estas alturas, ya no es tan cursi como para alcahuetear a un pobre diablo que se arrastra ante una mujer independiente que no aguanta su patetismo. Hasta ahora no veo más que una psicopatía criminal por la que todos y nadie pueden responder legalmente fuera del asesino.

Sin embargo, sí hay que exigir a los 'talk-shows' que incorporen medidas de seguridad para evitar encuentros no consentidos entre parejas con antecedentes de maltratos. Y hay que legislar al respecto. Que los debates, en lugar de satanizar la pantalla por las puras, le den un marco protector y previsor sin cortarle las alas.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google