E stamos todos de acuerdo: las urgencias y precariedades de la educación no son solo un problema de cantidad, sino también de calidad. Pero resulta importante que el próximo año las escuelas públicas amplíen las horas de estudio, al equivalente de cuatro semanas adicionales.
La noticia es positiva porque ello podría ir ayudando a que el Perú salga de la posición rezagada en que se halla en el ránking latinoamericano de países con más horas de clases efectivamente impartidas. Eso sin contar con la duración de cada clase, que en el Perú suele ser de 45 minutos (o menos), mientras que en otros países vecinos, como Chile o Colombia, es de 50 minutos o una hora.
Por ello --como han propuesto algunos especialistas-- debería estudiarse la posibilidad de que las unidades escolares, que solo tienen un turno, amplíen ese horario, como sucede en los colegios privados donde las clases se prolongan hasta las 2 o 3 de la tarde.
Sin embargo, es claro que este aumento de horas no contribuirá con la mejora de la calidad de la educación, si no viene acompañada de otras medidas relacionadas e indispensables, como el enriquecimiento de los contenidos curriculares y la intensificación de la capacitación de los docentes.
En cuanto a lo primero --y como se concluyó en la última mesa redonda que organizó El Comercio sobre los presupuestos nacionales para la educación-- es cada vez más urgente e impostergable hacer una reforma curricular orientada en principio a simplificar los contenidos actuales, plagados de mucha información obsoleta que debe depurarse. Hoy son demasiado extensos al punto que los maestros no los pueden cumplir. Ni siquiera en las cuatro semanas adicionales, que se añadirán el próximo año, se podrían abordar todos esos contenidos. En opinión de los especialistas, son inaplicables, como lo son las reglamentaciones vigentes cuando establecen que los alumnos deben desarrollar por lo menos dos capacidades de aprendizaje por semana, lo cual es simplemente inviable.
Es por otro lado positivo que los docentes participen activamente en el diseño o afinamiento del año lectivo 2008, porque es una forma de que se involucren directamente en la enseñanza y los objetivos de sus planteles. Pero también porque podrían analizar la posibilidad de establecer aspectos del currículo acordes con la realidad local y, en especial, con la propia idiosincrasia de cada plantel.
Junto con la reestructuración de los contenidos, no debe olvidarse la importancia de la capacitación docente, más aun ahora que es obligatoria. El Ministerio de Educación debe vigilar que se esté cumpliendo bien, e informar sobre sus logros y retrocesos, así como sobre el papel cumplido por el magisterio en ese importante proceso.
Una óptima capacitación coadyuva al desarrollo profesional del maestro, porque le da herramientas para la aplicación de ese currículo mejorado que se está definiendo, y para actualizarse en áreas fundamentales, como son la planificación, la didáctica y la evaluación de la enseñanza-aprendizaje.