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Las celebraciones y protestas quedaron en espera

Pese a los intensos cierres de campaña, tanto del No como del Sí, el ausentismo marcó el referéndum constitucional en Venezuela, lo que mantuvo en incertidumbre a la población

Por Susan Abad. Enviada especial

CARACAS. A las cuatro de la mañana, las marchas militares que salían de los inmensos parlantes de una desvencijada camioneta despertaron a los habitantes de los cerros de Catia, y sorprendieron a Dorina preparándose un 'guayoyo' (café). Apurada salió de su humilde casa mientras en todos los barrios de Caracas se iban encendiendo una a una las luces indicando que sus habitantes respondían al llamado marcial de los partidarios del oficialismo, que cual código descifraba: hay que ir a votar por el Sí.

Cuando la anciana de 85 años llegó al colegio Miguel Antonio Caro, el panorama que encontró fue el mismo que se repitió por toda la capital venezolana. Pequeñas colas en las puertas de los centros de votación con personas que habían decidido llegar mucho antes de que amaneciera para evitar la larga espera (algunas veces de hasta siete horas) que se dio en varias de las ocho anteriores elecciones desarrolladas en el país llanero durante los años que Chávez está en el poder.

Sin embargo, esta vez el trámite fue rápido y también, contrariamente a otras ocasiones, la tranquilidad reinó en la corta espera.

Llamaba la atención el gran número de personas ancianas que, superando la incomodidad de los achaques propios de su edad y el frío que se sentía a esa temprana hora, acudían a votar a pesar de que el sufragio en Venezuela no es obligatorio. Los escasos votantes hacían presagiar una alta abstención.

Al mediodía, tras una mañana lenta y aburrida, se agitó el ambiente cuando los líderes de los estudiantes, que en las últimas semanas jugaron un papel protagónico en el supuesto despertar de la oposición, se presentaron en el canal Globovisión y pidieron a la población que acudiera a sufragar, sin importar su opción, y quedarse en los centros para cuidar que no les robaran su voto.

Las esperanzas de la oposición renacieron con la convicción de que cuanto menos ausentismo hubiera más posibilidades había de derrotar las aspiraciones del ex coronel golpista.

MIRADAS ATENTAS
Mientras tanto, la maquinaria chavista dirigida por el comando Gran Batallón Socialista o Gran Bataso, el Comando Abrevases, el grupo Circunscripción Socialista y los violentos radicales del Alexis Vives continuaban su labor de hormiga y repasaban los barrios, casa por casa, para constatar si los seguidores y beneficiados por los programas de ayuda de Chávez habían acudido a emitir su voto de respaldo a su presidente.

Una tensa espera se apoderó de los venezolanos desde las cuatro de la tarde (cuando fue cerrada oficialmente la votación) y hasta el cierre de esta edición se desconocían los resultados oficiales, lo que mantuvo en vilo a los simpatizantes de ambos bandos en disputa. La población observaba atenta las entrevistas que los canales opositores y los afines al oficialismo realizaban a sus líderes y trataban de adivinar en sus rostros alguna seña secreta de los resultados para decidir si salían a celebrar o a protestar. Al llegar la madrugada conocerían el resultado.

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