SUPERACIÓN. Melodías de Libertad es el concurso de música que ha convocado a cantautores presos en seis penales de Lima. Ellos grabaron, en prisión, un CD en estudios de grabación. Salsa, balada y folclor: la competencia es fuerte en el Sarita Colonia y en Castro Castro
Por Miguel Ángel Cárdenas
En el Callao lo conminaron, por las buenas o por las mejores, a componer una salsa. Y si estaba en el Sarita Colonia, pues, debía cantar la verdad (la tiene jurada). Lo primero que le salió, hace un par de meses, fue el coro:
Qué mala suerte, qué mala suerte, en el camino encontró la mala muerte.
Un amigo de pabellón le recomendó un tono pegajoso: "Oe, ¿eres chalaco o no? Ya deja el bolero o ¿estás enamorado? Aprende a 'sonear'". Otro le 'facilitó' una guitarra: "Apúrate, antes de que se escape". Y no se escapó... la idea. El autor de unos 150 boleros cantineros, José Julca Villalobos, silabeó en el mismo estilo del sonero Ismael 'Maelo' Rivera:
Iban los uniformados y sus armas las empuñaron: haciendo fuego cruzado... La banda se defendió muriendo uno a uno, el último que quedó de la banda gritó: Qué mala suerte, caramba, qué mala suerte, en el camino encontró la mala muerte.
Fue en Surquillo donde 'Sombrita' --'chapado' a la antigua-- participaba en un sonado --ahora 'soneado'-- asalto. "Me llamaban así porque mi 'laburo' era por las noches". Cuatro compinches de su banda fueron ultimados y solo él y otro malherido parecieron sobrevivir. Y Julca rememoró en su son:
La vida no vale nada, soy joven en la enramada, mi causa cambia de rumbo que la cana ya no paga... una señora pasaba y vio a su hijo que agonizaba, sus lágrimas y sollozos su corazón arrancaba.
"Fue la peor coincidencia del mundo, en esa balacera, por circunstancias de la vida, pasó la mamá del que estaba herido y vio a su hijo agonizando". Y se le murió en ascuas. Solo quedó vivo él. Cuando terminó la canción sus 'causas' lloraron y bailaron esta salsa dura, muy dura. Con 60 años, nacido en Ventanilla y con un aire acondicionado a Guiller, "el rey de las cantinas", Julca corea: "Uno se arrepiente, varón". Y sigue coreando:
Qué mala suerte, caramba, qué mala suerte, en el camino encontró la mala muerte.
"Aquí veo a gente de la cosa nostra, pero yo ya estoy en otra, la vida me golpeó. Mi madre murió hace tres años, ella me hubiera traído un arrocito siquiera, ahora no tengo a nadie; solo tengo mi música. A mi hijo lo mataron en Comas a los 33 años, lo asaltaron los pandilleros. Después de esto, ¿cómo podría seguir en la delincuencia?", se restriega, controlando su asma crónica, el autor de una de las canciones favoritas para llevarse el trofeo del concurso Melodías de Libertad, otorgado por el Apdayc. Pero en el penal Sarita Colonia no solo está él con su 'saoco', también competirá el barbado grupo Alturas.
ALTO, MUY ALTO
Ensayan en la sala de la enfermería, antes de entrar a la sala de grabación (la plomiza oficina del alcaide), donde se ha improvisado un estudio acústico (cuatro colchones de espuma desvencijados y dos tablas de triplay alrededor de un micrófono para aislar el ruido de afuera, que le roba el oído a cualquiera). Y cantan con resonancia tectónica:
Hoy quiero sembrar una semilla de esperanza, para poder cosechar trigos de libertad, cantar y cantar melodías desde el alma, para poder volar en libertad. Vuela libre como el viento, como un ave que retorna a su unidad, en un mundo de esperanza y libertad. Cantar todos llenos de alegría con todo el corazón, con el alma en libertad.
La guitarra conmueve, el charango conduele y el bombo le concede unidad rítmica a la repetición de la palabra libertad. Juan Carlos Serrano es chileno y no quiere hablar de por qué lleva dos años preso, solo quiere conversar de lo que hará en un mes y medio cuando salga. "Me iré a abrazar a Dieguito y Fernanda, mis hijos de 6 y 9 años", dice quien ya tenía un conjunto de música latinoamericana antes de resbalar en prisión, quien conoció al mexicano Jorge Lara en la iglesia de esta cárcel cuando cantaban la misa y comenzó a levantarse, formando con él y su compatriota Simón Roviedo el grupo Alturas. Hoy que su vida está en cuclillas afirma que seguirá con el trío al salir libre. "Cuando esté de pie".
Jorge Lara cantó de niño en el coro infantil de Bellas Artes en el DF mexicano y ha participado en la composición de canciones por el Día de Lucha contra el Sida, el de la madre, el himno de la Copa América interpenales y ahora en villancicos. Él tampoco quiere hablar de drogas y se ha dejado la barba : "para darnos una imagen, pues".
Ahora deben pasar a la sala de grabación y demostrar que son tan buenos en vivo como en estudio. Ellos, junto con sus competidores, están grabando un CD para probar su 'temple' antes del concurso.
ON THE RECORD
Han pasado dos horas y el baladista romántico del penal Castro Castro, Juan José Gutiérrez, sigue repitiendo el remate acompasado que no le sale: "entre rejassss", "entre rejaaaaas", "entrrrrreeeee rejas", "ennnntre rejas". "Suéltate, estás entumecido, te vas a romper", le hace un masaje Luis Alonso Zapata, el productor musical. Había sido estresante evitar los techos de calamina y, sobre todo, encontrar un lugar sin ruido, pero ahora todo parecía ir bien. "Hay bastantes estilos en los penales, el año pasado he grabado a músicos de rap, criollo, huaino al estilo de Yauyos tocado con arpa andina", afirma entre colchonetas de espuma, dunlopillo y drywall. En Lurigancho grabó el día anterior a un bolerista y un 'reggaetonero'. Hoy en Castro Castro intenta que Juan José salga bien librado (es un decir) en la grabación.
... en esta celda sin esta niebla, regresa a mí. Niña deja la nube o las estrellas, visítame. Pura como un ángel, como el cielo, como una luz... suave como el sueño, como el aire, entre rrrejasss.
Llega un camión afuera y arroja desmonte: el ruido se filtra. Diez minutos perdidos. "Entreee reeeejasss". Luego, un trabajador enciende una sierra. Diez minutos más para callarlo. "Ennnntre rejjjjjjaas", y los internos salen por su 'paila'... Juan José tiene 36 años y cayó por involucrarse con Sendero. Hoy se arrepiente y solo lo subleva la soledad de catorce años sin mujer.
Mis ojos dibujan ese sentir, trasciende las rejas en su luz, de niña tu cuerpo al desliz, de mí, de ti.., y sueño las calles junto a ti, mirando la puerta frente al mar, tu mano y mi mano en un mismo fin, sin ti, sin mí...
La canción se la dedica a la única mujer que amó en catorce años de soledad; la que hace que después de haber leído novelas del siglo XIX, a Balzac, Stendhal, Víctor Hugo, pase --cuando la piensa-- a Paulo Coelho. "Aunque sé que ya murió", dice derritiéndose. La grabación la escuchan atrás, esperando su turno, Augusto Flores y Roger López. Y ríen impacientes: sin saber que con ellos será igual. El primero ha compuesto una zamba argentina. El segundo ha creado una 'neosaya'.
Mientras Juan José decide dejar de grabar para practicar y relajarse: "enttttttre reeeeejjjjas", 'Miki', el encargado del sonido, ajusta el equipo básico que lleva a los penales: una computadora portátil, un interfaz de audio portátil pequeño y un micrófono, más tres audífonos. Pero Juan José de súbito entona un perfecto: "Entre rrreeejjjaaasss". Y el productor dice: "¡lo hizo!". Sus compañeros gritan: "¡viva el Perú!". Nosotros: "¡Dios es grande!". Pero 'Miki' se queda callado... no lo había grabado. Este trabajo puede empezar a las 9 de la mañana y terminar a las seis de la tarde, siempre entre colchonetas, entre triplay y, claro, entre rejaassss.