Hermana de la rehén de las FARC resalta nexos entre Nicolas Sarkozy y Álvaro Uribe
BOGOTÁ [AFP]. La familia de la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt, secuestrada por la guerrilla y prisionera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde el 2002, se declaró ayer esperanzada en el papel que Francia pueda cumplir en su liberación, al tiempo que acusó a Bogotá de haber manipulado pruebas de fe de vida de esta.
"Francia puede tener un rol bastante significativo (en la liberación de los secuestrados) porque las FARC aceptan y reconocen la mediación del Gobierno Francés y porque la comunicación entre el presidente Nicolas Sarkozy y Álvaro Uribe no se ha cortado", dijo Astrid Betancourt, hermana de la política.
En declaraciones desde Caracas a la privada cadena Caracol, la hermana de la ex candidata presidencial colombiana resaltó las comunicaciones entre los gobiernos de Bogotá y París, incluyendo una carta de Sarkozy a Uribe y una conversación telefónica entre ambos.
Betancourt también destacó el papel de mediador jugado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, hasta hace dos semanas en procura de un canje en Colombia de unos 45 rehenes por 500 rebeldes presos de las FARC.
"El Gobierno de Colombia no ha querido mirar todo lo avanzado (hacia el canje) por el presidente Chávez y por la (también ex mediadora) senadora Piedad Córdoba. Cuando el comisionado se niega a mirar esos avances es cerrar los ojos", añadió.
"Tenemos todas las esperanzas. Vemos en el Gobierno Francés una actitud tan positiva que ya quisiéramos ver en el gobierno de mi patria", afirmó, a su turno, Yolanda Pulecio, madre de Ingrid, tras reiterar que hace más de dos años ha pedido de manera infructuosa una cita al mandatario colombiano para hablar de su hija.
MÁS DATOS
4El Gobierno Colombiano divulgó el viernes pruebas de vida de 16 de los 45 rehenes en manos de las FARC, entre ellos Betancourt, tres estadounidenses y decenas de políticos y agentes colombianos.
4La ex negociadora Piedad Córdoba acusó a Uribe de haber saboteado la entrega de pruebas de supervivencia de los secuestrados.